Candidato a GOTY 2020 - Final Fantasy VII Remake

El año que está a punto de finalizar ha sido, objetivamente, nefasto en muchos ámbitos. Y los videojuegos no se han salvado. Afortunadamente, hemos sido testigos de un cambio de generación más que bienvenido y de auténticos juegazos que han ganado numerosos premios. Entre ellos mi candidato a GOTY 2020, Final Fantasy VII Remake.

Gran acierto en el sistema de combate

Desde hace mucho tiempo no han sido pocos los fans de Final Fantasy que han soñado con un remake de uno de los juegos más influyentes de la historia. Desde aquella lejana demo técnica de PS3 en la que se mostraba a Cloud llegando a la estación del sector 1. Entonces ya se rumoreaba sobre el desarrollo de un remake de FF7, o más bien, se soñaba. No fue hasta 2015 que Square Enix confirmó definitivamente su desarrollo con un teaser trailer muy buen recibido. Y, tras algún que otro contratiempo en el desarrollo, llegó en abril de este año.

Junto a Nier Automata, Dragon Quest XI, Kingdom Hearts III y otras joyas más, Final Fantasy VII Remake representa el broche de oro de una Square-Enix que ha sabido resurgir de sus cenizas tras una época previa de malas gestiones y baches por el camino. Es un juego que, de por sí, lo tenía difícil para poder conectar con su público. ¿Combate por turnos? ¿Acción en tiempo real? Tetsuya Nomura y su equipo han atajado el problema de una forma magistral, adoptando un sistema de combate de acción real con acciones que requieren esperar un tiempo para ser ejecutadas. Como si fuera un sistema de combate por turnos en el que puedes mover al personaje en tiempo real. Y a la vez controlar a todos los miembros del equipo. Y si aun así echas de menos una jugabilidad más clásica, siempre está disponible el sistema de combate homónimo en el que el personaje se mueve automáticamente.

Midgar mola mazo en este remake

Estamos ante la recreación más viva de Midgar. Si antes ya resultaba memorable, ahora lo es mucho más. Aparte de que se ve de lujo, pasamos por los mismos lugares y vivimos los mismos hechos que en el juego de 1997. Pero va más allá. Sus protagonistas y personajes secundarios tienen mucho más que contar a través de secuencias inexistentes en el juego original de PlayStation. Con ello, ganan mucha más profundidad y, además, permite la introducción de nuevos personajes más que bienvenidos a la trama. Además, gracias a la tecnología disponible hoy en día adquieren muchos más matices que podemos apreciar por sus movimientos, gestos faciales y, cómo no, efectos visuales y melodías orquestradas que adornan esas escenas ya conocidas como siempre habíamos soñado.

Todo ello hace que las más de 40 horas que dura el juego se pasen volando mientras completamos la historia principal, sus misiones secundarias, minijuegos varios y coleccionables que conseguir. En resumen, el ejemplo perfecto de cómo adaptar un clásico a los tiempos que corren. ¿Lo mejor? La historia continua. Estamos sólo ante la primera parte de esta historia, la que abarca desde el principio hasta la huida de Midgar. La espera para la segunda parte ya se está haciendo eterna…

  1. He de admitir que el sistema de combate y los gráficos son extraordinarios, y me encantó en ese aspecto. Pero este juego no es un Final Fantasy, no hay ese mapamundi por donde moverse libremente, ni esas 100 horas de juego épicas donde cada rincon esconde un secreto y algún bicho nuevo.

    Para mí solo es un arpg sin terminar, que aprovecha a sus protagonistas para venderse mejor.

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