Impresiones de One Punch Man: A Hero Nobody Knows

Hacer un juego basado en una franquicia de manganime a día de hoy es toda una aventura. Salvo casos aislados como el del próximo RPG de Fairy Tail o One Piece: World Seeker, se suele recurrir a los musou o al género de lucha. En este caso, One Punch Man ha apostado por el segundo y nosotros hemos podido probar su beta cerrada.

Héroe por accidente

One Punch Man: A Hero Nobody Knows entra en el terreno de los títulos de lucha con una propuesta firme dentro del género que explora varios de los personajes presentes en el famoso anime. En esta beta cerrada hemos podido experimentar los combates del título, pero cabe destacar que no ha estado presente el singular modo historia con el que contará finalmente el juego en el momento de su lanzamiento oficial. Sin embargo, sí que nos hemos podido hacer una idea del camino que seguirá el juego de lucha una vez salga a la luz.

De esta forma, los modos de juego presentes en esta beta cerrada se han limitado a combates locales y combates en línea contra otros jugadores. Además, ha contado con un tutorial rápido y sencillo para hacernos inmediatamente con los controles del título, aunque no suponen una gran dificultad. Finalmente, los personajes presentes en esta beta cerrada eran ocho: el propio Saitama, Genos, Tatsumaki, Bang, Atomic Samurai, Sonic y el Rey del Mar Profundo. Además, hemos contado también con un personaje más que funciona como nuestro avatar en el juego.

Efectividad sin riesgos

Si algo caracteriza a One Punch Man: A Hero Nobody Knows como título de lucha es su simpleza en la concatenación de mecánicas. En un intento, quizá, por hacerse más accesible a un rango más amplio de público, el juego no apuesta por la dificultad en sus controles. Esto provoca que esta propuesta de lucha basada en el anime protagonizado por Saitama caiga un poco en el tópico de los juegos de lucha de anime que aprovechan el tirón de las peleas presentes en los capítulos para organizar un juego a su alrededor. No obstante, esta simpleza en sus controles lo separa de otros juegos con mecánicas más hardcore y lo hace bastante efectivo si lo que queremos es pelear.

Además, One Punch Man: A Hero Nobody Knows será atractivo para todo aquel fan del manga o del anime que sea aficionado también a los títulos de lucha, ya que juega la baza de representar de una manera muy fiel a los personajes, así como sus ataques y técnicas características. Sin embargo, este recurso no es ajeno a los títulos de lucha de anime, por lo que volvemos de nuevo al problema de caer en el tópico de un juego de anime de lucha más. Esta negación a asumir riesgos hace al juego bastante accesible y sencillo de aprender, pero también juega en su contra al no ahondar en alguna característica aún no explorada en este tipo de juegos, algo que podrá subsanarse con el modo historia una vez se lance el juego final.

Fidelidad tanto para lo bueno como para lo malo

Otro de los puntos que destaca en One Punch Man: A Hero Nobody Knows es su fidelidad y su respeto al producto en el que se está basando. Como ya hemos dicho, la representación de los personajes y de sus técnicas es prácticamente calcada a lo que podemos ver en el anime, y eso hace que a los fans de One Punch Man se nos haga la boca agua. Además, la personalidad de los propios luchadores queda plasmada en ellos a través de sus movimientos y frases, lo cual hace que la inmersión en el juego sea más sencilla.

Precisamente, hablando de las técnicas, cada luchador cuenta con sus propios ataques personalizados, los cuales son accesibles mediante la combinación  de L2 con cuadrado, círculo o triángulo (en el caso de PS4), y gastan una cantidad de energía determinada de una barra en la que podremos acumular hasta nueve cargas. Además, cada personaje cuenta con su propia técnica final, la cual sólo podrá activarse si contamos con seis cargas en nuestro medidor de energía. Esto entra dentro de la ya mencionada accesibilidad por la que One Punch Man: A Hero Nobody Knows apuesta.

Por otro lado, esta fidelidad puede pasar factura en el caso del protagonista absoluto de One Punch Man: Saitama. Como ya sabemos los fans del anime, Saitama es indestructible y puede vencer a sus enemigos de un solo golpe. Esto se traduce exactamente de esta misma forma en el juego, aunque limita estas posibilidades haciendo que Saitama sólo sea elegible como tercer luchador y forzando al jugador a tener que esperar un determinado tiempo hasta que llegue. Esto es interesante porque puede cambiar la mentalidad del jugador para aguantar lo máximo posible o bien ayudar a aquellos jugadores menos hábiles si son capaces de aguantar hasta que Saitama llegue al rescate. No obstante, como ya podréis imaginar, el caso de Saitama puede matar un combate igualado y desequilibrar en exceso el juego.

Conclusiones

One Punch Man: A Hero Nobody Knows no arriesga, solo bebe de lo ya establecido por otros juegos de lucha basados en animes y lo adapta a su manera. Su sencillez en los controles y su apuesta por la accesibilidad sentará bien a los jugadores que menos experiencia tengan con los juegos de lucha o que no estén acostumbrados a ellos, pero probablemente alejará a los más veteranos. Los combates son visualmente bastante satisfactorios y efectivos, algo que estaba dentro de lo esperado en un juego de estas características.

No obstante, nos quedamos con las ganas de ver cómo será ese modo historia y, sobre todo, cómo encajarán a Saitama en él, aunque probablemente continúen haciendo uso de la mecánica de aguantar hasta que llegue, convirtiendo el combate más en una cuestión de timing y paciencia que de habilidad. Con todo, One Punch Man: A Hero Nobody Knows funciona correctamente como lo que está pensado y convence como título de lucha, pero no se puede evitar echar en falta algo que lo haga especial y lo diferencie del resto de títulos similares.

  1. Una obra como es One Punch Man se presta a explorar géneros nuevos a los que no están acostumbradas las adaptaciones de los animes al medio. Es una pena que hagan un juego de lucha tan tradicional, no puedo dejar de verlo como una oportunidad desaprovechada.

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