Nobody saves the world, menuda maravilla

Gracias a esa maravilla llamada Game pass y a la recomendación de Mau llevo unos días dándole a uno de esos juegos que hacen poco ruido pero que son tan y tan buenos que, si llegas a probarlos, tienes la sensación que has descubierto un diamante en bruto.

Nobody saves the world, creado por Drinkbox, los desarrolladores de los memorables Guacamelee!, es una deliciosa combinación entre Nuclear Throne y los Zelda más clásicos que pone toda la carne en el asador para que el jugador no se sienta abandonado en ningún momento. Incluso en los momentos más jodidos, en esos en los que sucumbamos ante las amenazas, el juego nos seguirá abrazando gracias a su generoso sistema de guardado, que nos permite salvar la partida casi en cada esquina del escenario, mazmorras aparte. Otra ayuda será el saber la dificultad de una pantalla justo al entrar en ella, gracias una indicación del nivel de los enemigos.

Otro de los méritos, aparte de esa amabilidad con el jugador que tanto echo a faltar en títulos más trascendentales como Breath of the Wild, es mantenernos enganchados con su potentísima mecánica de desbloquear personajes a base de evolucionar los que ya tengamos. A base de ir completando retos que se nos irán proponiendo aumentaremos el nivel de nuestros personajes, lo que será la clave para que otros se sumen a la plantilla. Un diseño tan simple como efectivo.

Si no has probado Nobody saves the world, ya tardas, especialmente si estás suscrito a Game pass. Qué bueno que es, Drinkbox lo ha vuelto a hacer.

  1. A mi me está encantando, me parece super original y fresco. La movida de transformarte en cosas y pasar puzles me parece super ágil, la verdad. Si no llega a ser por gamepass seguramente nunca lo hubiese descubierto, me alegro.

    • Exacto, un juego pequeñito, agradable, es un gustazo encontrar estas cosas así navegando random. Es como esas series que ni te suenan de Netflix, como están ahí las pruebas, si te las tuvieras que comprar igual no.

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