Ayer recibí una de las notícias más impactantes de los últimos tiempos. Resulta que Sony ha decidido retrasar el lanzamiento de la PS3 en Europa, continente en el cual me encuentro por coincidencias de la vida – principalmente, el calentón de mis padres al concebirme, que no es poco. He de reconocer que la nueva al principio me sentó como un tiro - ¿Cuántos retrasos más me separan de la consola que ha de relegar a mi amada PS2 al armario?
Pero rápidamente recapacité y no pude menos que maravillarme, una vez más, de la genialidad que se encuentra tras esta operación orquestada por, no lo dudo, las mentes más privilegiadas de la empresa nipona. Aquí mis pedagógicos razonamientos:
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!Viva Sony y la madre que los parió!




Uno de los debates más trascendentales que hay sobre el mundo del mundo electrónico es si los videojuegos pueden catalogarse como el enésimo arte, y equipararse así al cine o a la música. Un debate que para mí no tiene razón de ser, a causa de un factor: la jugabilidad.
Admirar una obra de arte implica, según mi punto de vista, una actitud pasiva con respecto a la obra admirada. A nadie se le ocurre, ni se le permite, acudir a la National Gallery para restregarse contra Los Girasoles de Van Gogh, ni acudir al Louvre para lamer el cuadro de la MonaLisa. Son obras que se admiran pasivamente, permitiendo que capturen nuestros sentidos pero sin alterarse ellas ni un ápice, para que el resto de personas puedan disfrutar de ellas en el estado en el que el artista las dejó cuando las dio por concluidas.
Ahí es donde se encuentra, según mi punto de vista, el principal escollo que separa los conceptos de Videojuego y Arte. El arte, opino, no puede ser interactivo, porque entonces se confundirían los papeles de Artista y del Público que tiene que disfrutar de esa obra de arte.

No se puede decir que el producto que más se agota es el que más se vende, pero el estar out of stock frecuentemente ayuda a despertar un interés extra en el consumidor, sobre todo para los consumidores impulsivos. Así de simples somos los borregos que pastamos en los campos de las secciones de tecnología de los centros comerciales.
Aunque pudiera parecerlo, el no poder encontrar en las estanterías a tu juego/consola/accesorio preferido no es todo lo malo que pudiera parecer para las compañías. El status de "Agotado" puede proporcionar una aureola de "Producto Deseado" capaz de conseguir un efecto equivalente a una buena campaña de márketing. Las distribuidoras lo saben, y conseguirlo no supone más que lanzar intencionadamente una limitada cantidad de unidades al mercado, y reponer esa cantidad a un ritmo menor que el de ventas.
todo ésto?
Tras el anuncio del precio y fecha ¿definitivos? del lanzamiento de PlayStation 3, más de uno está replanteándose seriamente su idea inicial de comprarse el mismo día de lanzamiento la consola de Sony y hacerse mientras con Xbox 360. Yo incluído.
No son pocos los Sonyers que, tras resistir la tentación de comprarse en un momento la nueva consola de Microsoft, empiezan a ver a Xbox 360 como una opción a tener en cuenta. La similar potencia de ambas máquinas hace que aspectos como el ajustado precio de la nueva Xbox y el que ésta ya esté disponible en las tiendas la convierte en un plato muy apetecible para los fans de PlayStation más impacientes. El escenario tan deseado por Microsoft, y en el que la compañía de Windows tiene margen para actuar. Algo nuevo para ellos después de ir a remolque de PS2 en la pasada generación de consolas.