No soy aficionado al golf. Nunca me he parado a verlo por la tele, nunca he pisado un campo. De hecho, las veces que he jugado a un minigolf físico pueden contarse con los dedos de una mano. Sin embargo, siento una extraña fascinación por los videojuegos que se basan tanto en el golf como en su más simpático hermano menor. (más…)



