Motivos por los que tienes que ver Dark, la nueva serie de Netflix

Netflix sigue apostando por las producciones propias y, después de ofrecernos la exitosa Stranger Things, que acaba de estrenar su segunda temporada, llega Dark, una serie que no dejará indiferente a nadie.

Durante las últimas semanas, muchos han sido los que no han dejado de compararla con la obra dirigida por los hermanos Duffer, pero, aunque las imágenes puedan llevar a la confusión, la realidad es que ambas series no tienen nada que ver. ¿Por qué deberíais seguirle la pista?

Por los viajes en el tiempo

Probablemente, uno de los enigmas que más atrae al ser humano. Agujeros negros, desplazamientos hacia adelante —o hacia atrás— a través del tiempo y universos paralelos. Elementos que han sido abordados una y mil veces en incontables obras de ciencia ficción y para los que apenas tenemos respuestas, pero si tenemos muchas preguntas. Los viajes en el tiempo son la piedra angular de Dark, porque no importa el cómo ni el dónde, sino el cuándo.

La historia de Dark nos plantea la posibilidad de viajar entre distintas épocas, pero, sobre todo, nos lleva a preguntarnos qué pasaría si decidiéramos alterar un destino que ya está escrito. No nos engañemos; todos nos hemos preguntado alguna vez si nos gustaría viajar al pasado con la intención de cambiar el devenir de los acontecimientos en aras de disfrutar de un futuro mejor. Lo que seguramente nunca nos hemos preguntado es el precio que tendríamos que pagar. ¿Sería todo tan fácil? ¿Sobrescribir lo que pasó ayer nos asegura un mañana mejor?

Por Winden

El marco elegido para desarrollar la serie se sitúa en Winden, un pueblo de lo más acogedor situado entre Friburgo y Sttutgart, Alemania. El lugar, junto a la campaña de promoción que nos mostraba la desaparición de un niño de 15 años, son los factores por los que muchos usuarios no han dejado de compararla con Stranger Things, It e incluso Twin Peaks, entre otras obras. Un lugar bello, aislado de las junglas urbanas y en el que nunca pasa nada malo… O eso nos dijeron.

En el Winden que nos plantea Dark vemos una central nuclear a escasos kilómetros de la población, siendo posible llegar a pie… siempre y cuando decidamos cruzar el bosque. Las referencias al desastroso accidente del reactor nuclear de la central Vladímir Ilich Lenin —más conocida como Chernóbil— están muy presentes en la serie. El miedo de los habitantes, que miran las torres de refrigeración desde la distancia con cierto temor por lo que pueda pasar, nos plantean en todo momento la posibilidad de que las pruebas nucleares puedan estar relacionadas con los viajes en el tiempo.

Por sus personajes

Como en todo lugar pequeño y aislado, casi todos los habitantes de Windel se conocen —o eso creen— entre sí. Demasiada gente para tan poco espacio en el que las rutinas del día a día dan lugar a que veamos las mismas caras muy a menudo. Parece imposible que alguien sea capaz de guardar un secreto en las entrañas de Winden, ¿no? En un reparto en el que Oliver Masucci (Ulrich), Louis Hofman (Jonas) y Maja Schöne (Hannah) brillan con luz propia, resulta imposible no conectar con los habitantes del pueblo.

Al igual que sucede en Twin Peaks, la popular saga a cargo del excéntrico David Lynch, el espectador tiende a interesarse por las inquietudes de todos y cada uno de los que habitan las calles de Winden. En principio, puede parecer que el reparto se queda corto, pero todo —todo— tiene una genial explicación… que mejor descubrís vosotros mismos. Los temores que se ciernen sobre un lugar aparentemente idílico son más reales que ficticios, de esos a los que nunca querríamos tener que hacerles frente.

Por su realización

En lo que concierne al apartado audio-visual, Dark es una auténtica maravilla. Fotografía, puesta en escena, iluminación y banda sonora son algunos de los elementos que rayan a un nivel altísimo hasta dar lugar a un conjunto perfectamente equilibrado. Aunque no estamos ante una obra de terror como tal, la fuerte presencia de ciertas temáticas oscuras sienta como anillo al dedo al pueblo de Winden.

La historia nos hace pensar constantemente, nos atormenta a la hora de sacar conclusiones y por cada respuesta que nos ofrece, nos lanza varias preguntas. Como su propio nombre indica, Dark es muy oscura, pero no necesita caer en tópicos ni abusar de clichés para lograr una tensión que podría cortarse con un cuchillo. Irónicamente, podríamos decir que Baran bo Odar y Jantje Friese saben jugar con los tiempos, y es que aquí todo se ve cuando tiene que verse y todo suena cuando tiene que sonar.

Recordad que no importa cómo, dónde o con quién la veáis Dark. Lo único que importa es cuándo vais a verla…

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