Candidato a GOTY 2018: Destiny 2 Los Renegados

La tercera expansión del Shooter de Bungie consigue alcanzar el ansiado estado exigido por los jugadores desde el lanzamiento del juego. Mira, es cierto que Destiny 2 no es un juego de 2018. Salió antes, pero Forsaken (Los Renegados, en español) ha mejorado tantísimo el juego que me veo obligado a hablar de él.

Además, si hablamos de los juegos de 2018, este es sin duda uno de los que más caña le he dado en los últimos meses. Os diré por qué.

Nadie duda de que la trayectoria de Destiny 2 ha sido desafortunada. Recordemos que el estado final de la entrega original era querido por muchos jugadores por la cantidad de contenido y la rejugabilidad del mismo. Destiny 2 se lanzó en una situación mucho más humilde que su predecesora, y allí comenzaron las críticas. Sumemos a esto que en los primeros meses recibió dos DLC ya previstos antes del lanzamiento del juego, que fueron mediocres y poco hicieron por calmar a una comunidad cada vez más histérica.

Como sea, podemos decir tranquilamente que esto ya es cosa del pasado. Estamos ante el Destiny 2 que nos gustaría haber tenido en el lanzamiento, y el único resquemor que me queda es la tristeza de que, de haberse lanzado en esta situación, el juego habría arrasado indudablemente.

La historia sigue siendo meh, pero aquí estamos para pegar tiros

No tengo mucho que decir sobre la campaña. Sin duda me parece más interesante que la de los dos primeros DLCs y la campaña original, pero no llega a sorprender en ningún momento. Admito eso sí que intenta jugar con alguna subtrama, y ofrece más momentos cinemáticos que nunca. Hay alguna oportunidad perdida, especialmente a la hora de crear ciertos momentos, pero bueno. En general es divertida, pues pegar tiros en este juego lo es, y algo mejor que las anteriores.

La nueva región se titula Tangled Shore, en el idioma original. Es bastante amplia y tras una pequeña cadena al comienzo de la expansión se nos abrirán distintas opciones que podremos ir tomando en el orden que queramos. No quita que tengas que hacerlas todas pero oye, hazlas cómo y cuando quieras.

Por no entrar en destripes, decir que cada una ofrece un reto distinto y por ende estamos ante la campaña más variada de Destiny 2 hasta el momento. La guinda del pastel la pone la inclusión de una nueva zona completa al final de la misma, en la que nos entretendremos haciendo actividades de nivel máximo.

Aire fresco con el modo Gambit y los cambios a las clases

Los cambios más pregonados a bombo y platillo por Bungie fueron las nuevas habilidades y las nuevas opciones disponibles para las clases jugables. Esto se traduce, por lo general, en un mayor abanico de opciones de armas con las que equiparnos, y por tanto en mayor libertad para configurar nuestro estilo de juego o probar cosas.

Estos cambios son bienvenidos, especialmente para el PvP que a servidor le divierte sobremanera. Sigue habiendo ciertas armas preferidas por los jugadores (escopetas, ejem) pero se ve más variedad que nunca.

Lo que me sorprendió enormemente fue el nuevo modo de juego, que podemos jugar en cualquier momento sin importar el nivel de nuestro personaje o su nivel de luz, y es el modo Gambit. En este, tenemos que ir derrotando a enemigos de la Inteligencia Artificial para recabar motas. Estas motas las entregamos en una máquina y en función de la cantidad que entreguemos (pequeña, mediana o grande) provocaremos ciertas cosas.

Por hacer el cuento corto, esas ciertas cosas van de meterle el dedo en el ojo a nuestro enemigo. Y es que Gambit es una carrera por alcanzar 70 motas en un grupo de 4 jugadores… contra otro grupo de 4 jugadores. Y es maravilloso. Según entreguemos paquetes de motas bien se abrirá un portal para poder ir a matar al equipo rival (o salir con un ojo morado) o bien para mandarles enemigos y que no puedan entregar sus motas.

Al matarlos consigues que pierdan sus motas, ralentizando así su progreso hacia esa acumulación de 70. Al alcanzar las 70 invocáis una especie de jefe final, y de derrotarlo antes que el equipo rival ganaréis la ronda. Si ganáis dos rondas ganáis la partida. También hay que tener en cuenta que si matas a un enemigo mientras combate contra el jefe final sanarás al jefe, por lo que la tensión es continua.

(Por fin,) El mejor momento para jugar a Destiny 2

Los renegados ha hecho muchas cosas bien. Un nuevo tipo de enemigos que son más que bienvenidos, cambios a las clases, una campaña medianamente original y que da algo de aire fresco. Y finalmente cantidad de actividades que hacer al nivel máximo. Subir el nivel de luz, matar enemigos en la zona de nivel máximo, hacer PvP, jugar a Gambit, hacer Raids, Vanguardias, descubrir secretos…

Llevo prácticamente jugando desde que salió la expansión y me parece de lo más divertido que he tocado en este 2018. Como alguien que no pudo jugar al Destiny original en su época de gloria, me alegro muchísimo de haberle dado una oportunidad.

A modo de vistazo al futuro, he de decir que todavía no me he hecho con Black Armory. El nuevo DLC que por lo visto supone una serie de contenidos que se van desbloqueando con el paso del tiempo al más puro estilo de un MMO como el WoW. Ha levantado un debate importante al ser el primer DLC de la saga que no sigue un estilo más clásico. Trataré de probarlo y ver si realza lo que para mí es uno de los títulos del año.

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