Dice Milan Kundera en El libro de los amores difíciles, hablando de las relaciones humanas, que de una aventura del pasado, al cabo del tiempo, formamos un monumento en nuestro interior. Idealizamos ese monumento y le otorgamos una belleza que no hace sino crecer cada día. Ese monumento es personal, está dentro de nosotros y no deberíamos derribarlo. Sin embargo ese monumento puede existir también de forma externa, es decir, otra persona puede saber que has construido un monumento sobre ella. Esa persona puede, egoístamente, pensar que ese monumento es algo ajeno a ella y que por tanto no importa si se derriba o no porque no se vería afectada de la misma forma que la persona que lo ha construido. Pues bien, todos los que llevamos más de una década afeitándonos tenemos un monumento construido en nuestro interior a la memoria de Golden Axe. Y a SEGA no le ha importado derribarlo... (más…)








