Confieso que compré Everybody is gone to the Rapture sin tener ni idea de qué iba o a qué género pertenecía. En mi cabeza me había montado la película de que iba a ser algo parecido a Bioshock y lo que me encontré fue un Dear Esther. Normal, son los mismos creadores. La mala noticia, a priori, es que Dear Esther se me indigestó. (más…)





