Desde que hace apenas un mes el malvado hombre naranja anunciara sus planes para Gaza y sus habitantes —o los que lo eran, por absoluta desgracia— hay un pensamiento que, si antes ya lo tenía, se ha visto terriblemente reforzado: no importamos a nadie. Nuestro futuro, nuestra realidad, está en manos del dinero. Como en Golf Club: Nostalgia. (más…)
