Relato de ficción inspirado en algo parecido a la realidad
Poca gente, quitando a los chavales adolescentes que todavía no saben lo que cuesta comprarse un piso, respeta a los periodistas del sector. Tus compañeros te miran como un bicho raro, un freak intrusista que se encarga de rellenar secciones muchas veces marginadas de la prensa generalista. L@s relaciones públicas - o púbicas, porque hay cada una que le cuesta menos bajarse la falda que enviarte el juego que llevas 4 días pidiéndole - te ven como un mal necesario, pero un mal al fin y al cabo.
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