Análisis de Fire Emblem: Three Houses, el arte de reinventarse

Tras casi tres décadas de historias épicas y batallas multitudinarias, Intelligent Systems nos presenta la entrega más ambiciosa de una de las franquicias más laureadas de Nintendo. Llega Fire Emblem: Three Houses. Llega la hora de tomar una decisión y afrontar un destino incierto.

¿Y tú de quién eres?

Yo, personalmente, de los Ciervos Dorados, la casa en la que soy responsable del aprendizaje del alumnado de la Alianza de Leicester. Podría haberme decantado por los Leones Azules del Sacro Reino de Faerghus o por las Águilas Negras del Imperio de Adresita, pero la decisión ya fue tomada y solo me queda darlo todo tanto en el campo de batalla, como en clase. Y es que la apuesta de Fire Emblem: Three Houses rompe con todo lo establecido en los casi treinta años de historia de la saga para ponernos en la piel de un luchador, pero tambén en la de un docente, amigo y confidente.

Porque al igual que podemos experimentar durante el día a día de nuestras vidas, las pequeñas decisiones que tomamos constantemente son las que marcan el devenir de los hechos; las que nos convierten en lo que somos. En la nueva iteración de la saga de Intelligent Systems sucede exactamente lo mismo: un «» o un «no» pueden ser más que suficientes para influir drásticamente en lo que está por venir en cualquier momento. Porque en Fire Emblem: Three Houses es tan importante aprovechar cada turno en el campo de batalla o elegir al compañero adecuado para disfrutar de una cena. Cada detalle es importante y nada queda sujeto a los caprichos del azar.

El Monasterio de Garreg Mach, nuestra base de operaciones

Como líder de una de las tres casas llamadas a disputarse el reparto político de Fódlan, nuestra vida en el Monasterio de Garreg Mach nos permite disfrutar del día a día, saborear cada momento e implicarnos en la historia del juego hasta unos niveles inimaginables en cualquier otra entrega de la saga. Intelligent Systems ha sido muy inteligente, valga la redundancia, a la hora de concebir una obra en la que todo está conectado y nada queda sujeto a los caprichos del azar. Al igual que en la vida real, las manecillas del reloj giran constantemente y el tiempo no perdona a nadie, así que no podemos permitirnos el lujo de sentarnos a esperar que las cosas sucedan por arte de magia; no lo harán.

Esta propuesta no funcionaría si no fuera porque todas nuestras decisiones tienen sus consecuencias. Por ejemplo, si decidimos asistir a la fiesta de cumpleaños de un alumno, es probable que se muestre feliz y eso acabe teniendo incidencia en sus dotes como luchador. Lo mismo sucede cuando nos toca elegir con qué compañero preferimos pasar tiempo tomando un café o en esos momentos en los que preferimos relajarnos un rato pescando a cumplir un recado de otra persona. Para bien o para mal, nuestros actos nos forman como docente, luchador e incluso como persona. Este componente social se asemeja a lo que proponen títulos como Persona 5 o, en menor medida, Catherine.

Nunca es mal momento para pasar tiempo libre con una amiga

¿Cuál es el secreto para que una historia que se desarrolla al ritmo que el jugador decida funcione? Indudablemente, los personajes en los que se apoya. En Fire Emblem: Three Houses resulta imposible no empatizar, conocer e incluso encariñarse con las decenas de personajes que conocemos a lo largo del juego. No importa si son alumnos de nuestra casa o de los bandos rivales; todos tienen algo que decir y todos actuarán en función de lo que nosotros les digamos. Generalmente, el principal Talón de Aquiles de muchos videojuegos es el hecho de apostar por un par de personajes muy potentes a costa de dejar de lado a otros muchos. Sin embargo, en Fódlan todos han sido trabajados con maestría.

Tampoco deberíamos olvidarnos de que la relevancia de nuestros actos no se limita a modificar aspectos narrativos; también inciden, y mucho, en la jugabilidad. En el fondo, las personas no siempre somos capaces de separar la vida personal de la profesional y a menudo notamos cómo un acontecimiento puede afectarnos —para bien o para mal— en diferentes ámbitos de la vida. Aquí sucede lo mismo, ya que la personalidad que desarrollan los que nos rodean llega a verse reflejada en el campo de batalla y, por ende, acaban siendo trascendentales a la hora de abordar cada combate. Y es que, como decimos, todo lo que sucede durante el día a día puede determinar en qué habilidades o variantes serán capaces de profundizar nuestros alumnos.

Aunque nunca nos atreveríamos a desvelaros ninguna de las sorpresas que os esperan en esta historia, os podemos asegurar que en ningún momento vais a aburriros de ella. Y es que, a pesar de que buena parte del avance tiene lugar cuando el jugador quiere que así sea, el ritmo con el que se suceden los acontecimientos se mantiene a un buen nivel durante las más de 40 horas que puede llevar completar uno de los arcos argumentales. Además, el equilibrio entre la seriedad propia de las disputas políticas y el componente fantástico que siempre nos ha ofrecido la franquicia da lugar a una perfecta relación entre heroica y misterio.

Máteme si quiere, pero respete mi turno

Seguramente, quien no conozca Fire Emblem: Three Houses pueda pensar que he tardado demasiado en abordar lo que cualquiera en su sano juicio pensaría que es el motor principal del título. El quid de la cuestión es que en esta entrega no siempre lo es. Hay muchas, muchas batallas por librar en el mundo de Fódlan, pero el ritmo con el que se suceden es completamente distinto a lo que podemos encontrar en Path of Radiance, The Sacred Stones, Awakening o cualquier otro capítulo de la franquicia. Esto es algo que podría suponer un obstáculo para algunos jugadores, ya que los preparativos para cada combate están perfectamente integrados en nuestro día a día en Garreg Mach.

Rara es la vez en la que encadenamos varios combates consecutivos. No obstante, hay que decir que no hay dos batallas iguales y la gran mayoría son muy ricas en posibilidades. Todas y cada una de ellas nos exigen dar lo mejor de nosotros mismos tanto como luchador, como docente, ya que nuestos alumnos ven en cada duelo una oportunidad de oro para demostrarnos todo lo que han aprendido de nosotros, ¡más les vale prestar atención en clase! Poco importa si la batalla está diseñada para llevar a cabo un simulacro, si pertenece a un encargo o si nos enfrentamos a una de esas amenazas que nos impiden conciliar el sueño la noche anterior; todos los combates son espectaculares y resultan muy gratificantes.

En líneas generales, el juego respeta los orígenes y sigue las reglas de una saga que comenzó a proponernos batallas estratégicas allá por 1990. Porque Fire Emblem no sería tal sin un mapa dividido en casillas, un sistema de turnos y la mecánica de realizar —o sufrir— un contraataque cuando un personaje trata de golpear a un enemigo situado en sus inmediaciones. En mi caso, como líder de los Ciervos Dorados, los integrantes de mi cuadrilla domina las armas a distancia, por lo que analizar el terreno y buscar una posición ventajosa han sido mis mejores armas.

Una de las principales novedades reside en los cambios que han sufrido la magia. Ahora no basta con disponer de un arma capaz de lanzar hechizos, sino que tenemos pergaminos de uso limitado que debemos reponer una vez nos quedamos sin existencias. Por así decirlo, las artes mágicas tienen valores de munición, sustituyendo al nivel de desgaste que puede tener cualquier otro tipo de arma. Además, hay que tener en cuenta que los magos son capaces de contraatacar a distancia mediante el uso de la magia, por lo que debemos tener en cuenta que atacar desde la lejanía con un arco no siempre resulta seguro. Estos cambios dan lugar a que el equilibrio entre armas cuerpo a cuerpo, arcos, ballestas y hechizos sea prácticamente perfecto y adaptable a todo tipo de jugadores.

En cuanto a la dificultad, Intelligent Systems ha querido asegurarse de que todos puedan disfrutar de Fire Emblem: Three Houses. En líneas generales, el título está lejos de las cotas de exigencia que podemos encontrar en las entregas más desafiantes de la franquicia. Buena muestra de ellos es la posibilidad de rebobinar turnos para enmendar nuestros errores o el hecho de que el modo normal cuente con tantas facilidades. No obstante, la combinación de un nivel de dificultad elevada —el modo lunático llega mediante una actualización— con el ajuste de muerte permanente activado es una apuesta segura para todos aquellos que busquen un reto.

La enésima época dorada de Nintendo

Desde hace algo más de dos años, Nintendo parece instaurada en un estado de gracia permanente. Y es que, desde que la Switch llegó al mercado, los japoneses han logrado que todas sus grandes franquicias se sitúen —una vez más— en lo más alto gracias al excelso trabajo que vienen realizando a la hora de ofrecernos nuevas entregas. El Mario más explorador protagonizó una odisea sin precedentes, el Héroe del Tiempo nos marcó con una aventura de proporciones épicas en un Reino de Hyrule como nunca antes lo habíamos visto y ahora el turno es para Fire Emblem: Three Houses. Un nuevo y ambicioso capítulo de una saga cuyo origen se remonta a 1990.

Las paredes del Monasterio de Garreg Mach ocultan una revolución que marca un antes y un después en la saga. Una nueva muestra de esta rejuvenecida Nintendo que no duda ni un segundo a la hora de abandonar su zona de confort y arriesgar en busca de ofrecernos algo distinto; algo único. Fire Emblem: Three Houses es el resultado de un esfuerzo titánico por reinventarse. Porque cuando hay talento, no se debe tener miedo a probar algo diferente y lo único que importa es cumplir con un apasionante destino, ya sea liderando a los Leones Azules, Águilas Negras o Ciervos Dorados. [93]

  1. A mi el juego me está encantando, me parece muy superior a los demás FE que he jugado. El combate por fin quitan la triada y dejan las estadisiticas de daño, y el rollo del monasterio y de enseñar y las relaciones con los compañeros, es excelente. Juegazo sin duda alguna.

    • Hola,
      Todo lo relacionado con el monasterio tiene detrás un trabajo titánico. Es muy difícil mantener ese ritmo sin caer en el tedio y si lo consigue es gracias al diseño de los muchos personajes que viven con nosotros en él. Una grata sorpresa, sin duda.

  2. Opino igual que tú en la reseña, este Fire Emblem se desarrolla de forma brutal y no puedo más que ponerme feliz por eso 🙂

    Es un buen paso adelante en cuanto a mecánicas, desarrollo de personajes y la historia que me tiene atrapado. Estoy en la ruta de Claude y recién voy a hacer el timeskip pero ya todo apunta a que estamos ante algo sumamente conspirativo entre todos los reinos (Aunque me gustaron muchísimo Awakening y Fates, ojalá hubieran tenido la mitad del trabajo que le dedicaron a la narrativa de three houses <3 )

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