Animal Crossing: New Horizons, un remanso de paz en tiempos difíciles

Han pasado ya unas semanas desde que Animal Crossing aterrizara finalmente en Nintendo Switch. Dada la naturaleza del título, es imposible analizarlo con tan sólo unas horas, así que con varias decenas de horas a la espalda y un pueblo que ya empieza a tomar forma, allá va mi opinión acerca de Animal Crossing: New Horizons.

Una saga con bagaje

Animal Crossing es una saga con varios títulos y recorrido a la espalda desde que en el año 2001 viese la luz la primera entrega en la GameCube de Nintendo, la sucesora de Nintendo 64. La simulación y la tranquila vida rodeados de simpáticos vecinos con formas animales se convirtieron pronto en su sello y un gran número de jugadores comenzaron a fijarse en lo que Animal Crossing ofrecía frente al resto de propuestas, más orientadas a otros géneros. Más tarde, en los años venideros, la franquicia pasaría por Nintendo DS, Wii, Wii U, Nintendo 3DS y, finalmente, a finales del mes pasado le llegaba el turno a Nintendo Switch.

La llegada de Animal Crossing: New Horizons a Nintendo Switch se ha producido en unos tiempos raros y difíciles, aislados por la cuarentena causada por el Covid-19 y en un marco internacional de miedo e incertidumbre. Es por eso que esta última entrega de la franquicia se ha convertido en un baluarte para muchos, en un oasis en el desierto en el que nos encontramos ahora mismo. Las expectativas para con el juego eran altísimas y, como en todos los casos similares, era inevitable plantearse si el título estaría o no a la altura. No obstante, podemos decir que Animal Crossing: New Horizons ha cumplido, y de sobra, con lo prometido.

Animal Crossing: New Horizons y su habitantes

Bienvenidos a tu propia isla

Nuestro viaje comienza con la llegada a una isla paradisíaca que, sorprendentemente, sólo cuenta con una variedad de fruta que, para muchos, eran peras. Esta anécdota corrió por las redes sociales y alimentó numerosos memes debido al asco que los usuarios le estaban cogiendo al alto ratio de aparición de peras como fruta principal. No obstante, dejando de lado esta anécdota, tuve la suerte de que la fruta autóctona de mi isla fuera el melocotón. Este dato no es realmente importante, pero he de decir que no contar con peras después de que todo el mundo se quejara me dio una pequeña alegría. Debe de ser que soy un poco influenciable.

En cualquier caso, la llegada a la isla viene acompañada por la presentación de Tom Nook con sus dos sobrinos, Tendo y Nendo, y de tres vecinos aleatorios entre una cantidad apabullante de posibles vecinos. Y por apabullante me refiero a que hay más de 100 animalicos que pueden convertirse en nuestros vecinos. Y sólo podemos tener un máximo de 10. Apabullante.

Todo el que haya jugado a algún Animal Crossing en algún momento de su vida sabrá más o menos cómo funciona el juego y que al principio puede hacerse algo cuesta arriba debido a la presión de mejorar tu isla, en este caso, mientras pagas tus sucesivas hipotecas para mejorar tu casa, cuidas tu relación con tus vecinos, mejoras la isla y los diversos edificios y demás historias. El caso es que Animal Crossing: New Horizons parece haber apostado por una nueva herramienta para facilitar la vida a sus jugadores: las millas. Estas millas se consiguen diariamente por cumplir distintos objetivos y pueden invertirse primero en pagar la hipoteca y más adelante en hacerse con recetas y objetos. Un gran acierto por parte de Nintendo.

Nuestra isla, nuestra paz

Una fórmula pulida y divertida

Por otro lado, la experiencia Animal Crossing sigue intacta con New Horizons. Si eso, mejora y ahonda aún más en ella con un mayor grado de personalización y libertad en la propia isla. Por ejemplo, una vez desbloqueada la capacidad para terraformar nuestra isla, las posibilidades se multiplican exponencialmente. Podremos reconstruir la isla tal y como queramos de acuerdo a nuestro gusto o a nuestros planes de futuro, lo cual supone un paso adelante por parte de Nintendo. Además, el número de objetos y posibilidades para decorar y personalizar nuestra pequeña utopía se ha incrementado como nunca antes.

Sí es cierto que Animal Crossing: New Horizons mantiene sus mecánicas básicas prácticamente intactas. Usar las herramientas, pescar o cazar bichos no han variado con respecto a entregas anteriores, pero la cantidad de peces y bichos ha crecido más que nunca. Además, edificios como el museo han pegado una mejora sustancia y cuenta con una calidad visual realmente buena. La cantidad de horas que podremos invertir sólo en hacernos con todo el catálogo de peces, insectos y fósiles son prácticamente incontables, y eso ya es un aliciente para crear retención en el título.

Noche de estrellas fugaces

Y ahora, a disfrutar

En definitiva, Nintendo ha cogido lo que ya tenía y funcionaba y lo ha pulido hasta el extremo, uniendo todos los pequeños elementos en una masa homogénea que ha resultado ser el título de Animal Crossing más completo y redondo hasta la fecha.Además, la época en la que ha visto la luz, en mitad de la cuarentena y en una situación excepcional, no podría haber sido mejor desde el punto de vista de lo que ofrece el juego a los usuarios.

Nintendo ha sabido dar con la tecla para el estreno de Animal Crossing en Switch y eso, unido al estado actual en el que nos encontramos, ha resultado ser el momento idóneo para que Animal Crossing: New Horizons llegase a nuestras vidas. Ah, y Tom Nook, aunque siga siendo un acaparador y te cobre por todo es, al menos, más majo que en entregas anteriores. Eso no puede ser casualidad. [92]

  1. Un análisis muy interesante, y con un título perfecto, para un juego excelente. 😉

    Cuando tuve la Game Cube el primero fue uno de los pocos títulos que me quedé con ganas de jugar y lo mismo me pasará ahora que no tengo Switch. Son ya varios juegazos made in gran N que me pierdo. 🙁

    • La verdad es que la Switch es una de las consolas más versátiles que hay hoy en día, y con un catálogo realmente bueno y extenso. SI tienes la oportunidad, hazte con una y no lo lamentarás.

      • Si lo del catálogo lo tengo claro, el tema es que no me gusta nada el hardware (por eso vendí la WIi U) y no todos los juegos aceptan el pad normal.

        Eso, sin olvidar que últimamente no juego por la jodida espalda (nunca mejor dicho), que apenas me permite jugar un rato y me desespero.

        Con todo, me jode mucho perderme los juegazos de la gran N y veremos si cuando no baje la Switch no me hago con una (ahora andaba liado terminando la colección de 360 y completando la de One). Aunque tal vez me espere a la próxima máquina de Nintendo.

  2. El juego para acabar con todos los juegos. Podrías jugar únicamente a esto de por vida.

    Y ahí va mi única crítica: lo culpable que te hace sentir si no lo juegas de continuo, por la exigencia de mantener el ritmo y no descolgarte para no tener la sensación de estar fuera de juego.

      • Va a gustos, imagino, como dice Seintex. Stardew Valley me parece muy denso, una pseudo simulación bastante jodida. Animal Crossing es un robavidas pero porque te abraza y no te suelta, aunque la complejidad que tiene es más bien no descolgarte.

        • Si, es cierto que es denso, pero sabe llevarte de la mano para mostrarte un juego enorme en el que puedes dedicarte a lo que quieras y las horas que quieras, no es necesario estar todos los días jugando y puedes volver al cabo de los meses y sigue ahí, sin que nada haya cambiado.

    • Son dos conceptos de juego distintos. Animal Crossing apunta a una audiencia mucho más amplia al ser más casual, mientras que Stardew Valley está orientado hacia jugadores que buscan más desafío y una experiencia más «hardcore» dentro del género. No obstante, ambos me parecen grandísimos juegos y es curioso que, echando la vista atrás, lo analicé en su momento y le di exactamente la misma nota que a AC.

Deja un comentario