Análisis: Dead or Alive 6 es un gran juego de lucha

Por fin tenemos una nueva entrega de la franquicia Dead or Alive diseñada dentro de la nueva generación y, pese a algunas cuestiones, es gratamente bienvenida. Con todos ustedes, Dead or Alive 6.

Su lugar en el mundo

El género es los juegos de lucha es atemporal. Desde los primeros años en los que tenemos conciencia y conocimiento de los videojuego hemos oído hablar de sagas como Tekken, Soul Calibur o esta misma Dead or Alive. Y mola ver como con el tiempo ninguna ha dejado de recibir nuevas entregas, actualizarse a nuevas generaciones técnicamente y tratar de adaptar la fórmula a los nuevos tiempos.

Por supuesto, cada una tiene su esencia. En Tekken tenemos una mezcla de realismo de peleas callejeras y mitología japonesa, Soul Calibur tira por un género de carácter medieval-fantástico (en el que encajan maravillosamente personajes como Link o Geralt de Rivia) o el caso de Mortal Kombat, en el que el elevado grado de violencia y carnicería es marca de su casa.

¿Y qué tiene de único Dead or Alive? ¿Cuál es su estilo por el cual un jugador deba interesarse por el juego y no por un Tekken 7, un Street Fighter 5 o ahorrar para el Mortal Kombat 11? Pues también tiene ciertos rasgos que lo hacen único, y en ello vamos a tratar de profundizar en este análisis.

La evolución de la fórmula

Estas cuestiones únicas son bien palpable a la vista, pues es el fanservice el mayor atractivo de la marca. No en vano se hicieron famosos aquellos DLC centrados en incluir poca ropa para los personajes femeninos en entregas anteriores. El fanservice no es una novedad, está claro, y más de una entrega ha tenido problemas para venderse en occidente debido a los problemas que acarrean la inclusión de tanto erotismo.

Y sí, hay fanservice. Pero esto no es inherentemente malo. Quiero decir: ¿Cuál es el punto de ser crítico con esto? Dentro de la saga Dead or Alive es, de algún modo, una forma de entender el agasajar al fan como ha sucedido en otros juegos como el reciente Jump Force. ¿Qué la mayoría del plantel son chicas estereotipadas y los chicos parecen protagonistas de algún hentai genérico? Pues sí. Pero hay que entender que la entrega busca esto. Busca cumplir con el aguerrido fan y con todo aquel que le mole esto. Y descartar este Dead or Alive por esta «japonesada» sería pecar de ingenuo. Dead or Alive 6 tiene algo que aportar.

Y aunque el juego sea regular en Japón (quiero decir, que no creo que allí se destape polémica por la cuestión del fanservice) podemos decir que esto es la licencia visual de la saga. Que los Dead or Alive son así y que, de algún modo, cumple con muchas fantasías que pueden tener jugadores de cualquier género. Si en Tekken tenemos chicos malotes aquí tenemos chicos perfectamente musculados que darán pie a más de un fanfiction. O cambiando de tercio, si en Bloodborne tenemos una temática gótica-victoriana en Dead or Alive 6 tenemos una temática erótica-cachonda.

Qué hace especial a Dead or Alive 6

Hay varios modos en el juego que, por decirlo de algún modo, son darle vueltas a lo mismo. Es decir, darle diferentes usos al brutal modo de combate que han logrado incluir para el juego. Tenemos el modo Historia (en el que entraré más adelante), un modo Misión DOA basado en reinterpretar las misiones de la historia con objetivos concretos: un modo Arcade, un modo Versus y un Modo Online obligado en estos tiempos de eSports.

En general es lo que podemos exigir a cualquier juego de este tipo. Pero veo importante mencionar que con el plantel inicial (que comienza totalmente desbloqueado) el juego ofrece una cantidad enorme de horas y de cosas que hacer con cada uno de sus protagonistas. Contamos también con un nivel personal (como jugador) y un nivel con cada uno de los personajes que reflejarán nuestra experiencia con los mismos y nuestra experiencia general. Además iremos desbloqueando cosillas cosméticas para los personajes.

Estas cosas cosméticas son gafas, cortes de pelo, aspectos o fragmentos de los mismos. Y este sistema está genial porque nos permite mayor personalización sin pasar por caja, toda una sorpresa hoy en día vaya. No quiere decir esto que no vaya a haber DLC cosméticos (y sería muy inocente pensarlo) pero oye, al menos puedes lograr mayor personalización a base de jugar. No nos gusta tanto que las recompensas de ir completando estos modos sean aleatorias (o al menos dan esa impresión) y hubieramos preferido que si, por ejemplo, juegas con Diego, desbloqueases contenido para Diego.

Un modo que se podrían haber ahorrado

Pero vamos, que los modos nos han gustado por lo general. La única pega se la ponemos al modo Misión DOA, en el que como hemos mencionado vuelves a completar misiones de la Historia pero realizando objetivos concretos. Y la pega se la damos a que este modo podría estar directamente integrado dentro de la Historia, y se nos diese una puntuación al terminar cada misión o cosas así.

Porque al final el Modo Historia es el que menos brilla de todos los posibles. No es que le exigiéramos mucho, dado lo cutres que suelen ser en el género, pero es que en este se mezcla la cutrez con una historia insulsa y una concepción demasiado seria de la misma que ha dado lugar a algo bastante lamentable.

Algunos enfrentamientos empiezan de forma vulgar o absurda, hay misiones en las que ni siquiera se combate a cambio de ofrecerte una cinemática que te acaba dando igual y te hace comerte pantallas de carga gratuítamente. Y la misma historia es barata, no te hace interesarte por ella, y está tan fragmentada que dudosamente se va a esforzar algún jugador por terminarla. Y es que está dividida en capítulos en los que sigues una rama principal y para comprender el resto de lo que pasa tienes que jugar ramas alternativas con el resto del plantel. Hay personajes que ni aparecen, otros con los que repites enfrentamientos por que sí y en general una partición tan extraña que desincentiva totalmente el completarla en su totalidad.

Broche a la fórmula a Vida o Muerte

Pero bueno, obviando ese más que pasable modo historia podemos hablar de que el combate es divertidísimo. Muy rápido, eso si, pues apenas hay énfasis en la cobertura. Hay una serie de estilos de ataque que se van venciendo entre sí, y en general para ganar un lance tendremos que acertar con nuestro ataque. Es decir, un sistema de «piedra, papel o tijera». Por lo que se premia la rapidez, la reacción y los aciertos hasta el punto de que puedes hacer enormes cantidades de daño sin que el rival tenga una oportunidad.

Hay ataques definitivos, llaves, contras, patadas y puños. Un montón de herramientas para que nos hagamos con el dominio de cualquier personaje. Estos personajes no son una tábula rasa, pues cada uno será mejor en un ámbito, peor en otro, o más equilibrado en el resto. Dando lugar a una plantilla bastante variada y atractiva.

Finalmente, nos ha faltado cantidad de escenarios en los que luchar, aunque hemos de decir que los existentes son muy chulos y en algunos combates se van ampliando. Gráficamente es de lo más potente que hemos visto en el género, y en consola te permite escoger entre un modo de «rendimiento» y un modo «gráfico» que recomendamos sin ninguna duda. Pues los personajes se ven espectaculares y tampoco se nota tanta diferencia de rendimiento. El título lo sella una genial banda sonora que nos pone a tope durante cada combate.

Conclusión

Quizá la cubierta de este libro aleje a mucha gente de leerlo. Más allá de caer en este error, pensamos que Dead or Alive 6 es una parada obligada para cualquier amante de este género de videojuegos. Es cierto que están siendo unos meses duros y cargados de entregas, pero Dead or Alive 6 tiene brillo propio y es capaz de ser una opción más a la hora de sentarte, coger tu controlador y desatar el estrés acumulado contra tus rivales. Lastran el título un modo Historia algo deplorable y unas algo largas pantallas de carga. Pero es divertido y una entrega a tener en cuenta para el amante del género. [70]

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