Floreciendo más allá de la Tierra con Deiland

Muchos siguen cuestionando la llegada de los Estados Unidos a la Luna. De lo que no pueden dudar es que España sí ha puesto su bandera en el planeta Deiland. El estudio valenciano Chibig nos propone cuidar del pequeño planeta que da nombre al título del juego.

Floreciendo más allá de la Tierra: Análisis Deiland para PS4

¿Hay vida más allá de la Tierra? Análisis Deiland para PS4

Si no la hay, ya nos encargamos nosotros de que florezca. En este pequeño —pero acogedor— planeta nosotros somos el rey. Mejor dicho: somos el príncipe. Chibig acierta al inspirarse en «El Principito», para luego tomar un camino completamente distinto. Mediante una pequeña secuencia introductoria, el juego nos pone a los mandos de Arco, el único habitante de Deiland, un diminuto cuerpo celeste en el que, salvo sorpresa, vamos a pasar el resto de nuestros días.

Aparentemente, Deiland no cuenta con los recursos suficientes para vivir demasiado tiempo en él, aunque, por suerte, apenas tardamos unos minutos en recibir una visita inesperada. Se trata de Mûn, una exploradora de la Patrulla Estelar, la organización encargada de investigar los confines de la galaxia. Arco y Mûn están destinados a entenderse, y ésta no duda en darle algunos consejos básicos para sobrevivir en un planeta inexplorado. Aquí comienza nuestra aventura; aquí comienza nuestra vida en Deiland.

Floreciendo más allá de la Tierra: Análisis Deiland para PS4

Lo primero es construir una casa en la que dormir

Una casa y comida. En principio, con eso es más que suficiente para pasar nuestros primeros días en este lugar, pero, como buen príncipe, somos ambiciosos y queremos más. Cultivar sus propias hortalizas, criar sus primeros animales y explotar los escasos recursos que encuentra a su alrededor, ¿por qué no? Ya que el destino nos ha llevado a vivir en un lugar tan recóndito, ¿por qué no disfrutar de él?

Floreciendo más allá de la Tierra: Análisis Deiland para PS4

Haciendo amigos

A diferencia de propuestas similares como el popular Animal Crossing, aquí no tenemos vecinos, pero, por suerte, no por eso vamos a quedarnos sin amigos, aunque estos pertenezcan a otros planetas. Conforme pasan las horas y, casi sin previo aviso, podemos recibir la visita de varios personajes, que parecen estar compitiendo en un concurso que premia al aspecto más excéntrico. Un mago incapaz de hacer magia, un malvado pirata venido a menos o una rana experta en la cocina más sofisticada de la galaxia… Menos mal que no somos clasistas.

Floreciendo más allá de la Tierra: Análisis Deiland para PS4

Nuestros amigos son más raros que los propios alienígenas

Estos personajes actúan a modo de hilo conductor de la historia, que sigue su curso a través de pequeñas misiones que debemos ir completando. Al igual que en cualquier RPG, estos encargos nos van introduciendo en las diversas mecánicas del juego: cultivar, construir, cocinar… Tareas habituales que ya conocemos de títulos tan laureados como Stardew Valley o Harvest Moon, entre otros.

Algo que me ha gustado mucho es el equilibrio a la hora de ensamblar las diferentes mecánicas, algo que acaba por dar lugar a una experiencia muy gratificante. En Deiland siempre hay algo que hacer, y aunque a veces nos toca esperar unos minutos mientras un árbol da sus frutos o los recursos más preciados de la mina se regeneran, la cantidad de elementos a los que debemos prestar atención tiende a tenernos ocupados con una u otra tarea.

Floreciendo más allá de la Tierra: Análisis Deiland para PS4

¿Qué misterios nos esperan en el planeta vecino?

Durante el paso de las horas, resulta imposible no recrearnos viendo cómo va creciendo nuestro planeta. Los vegetales tardan entre cinco y quince minutos en mostrar su mejor aspecto, un proceso que podemos acelerar gracias al uso del agua, ya sea construyendo un poco con la intención de regarlos mediante un cubo, o aprovechando las lluvias que a menudo nos dejan las borrascas que pasan a lo largo y ancho de Deiland. Además, si pulsamos triángulo podemos ver nuestro planeta desde la distancia… y rotarlo para dibujar a nuestro gusto el curso de las nubes.

Tenemos un control absoluto de todo lo que pasa en nuestro recóndito hogar, aunque a veces nos vemos sorprendidos por diversos acontecimientos que se suceden aleatoriamente, como la caída de meteoritos o la aparición de enemigos. Hay que decir que el sistema de combate es tan simple que hace de los mismos un mero trámite, pensado para cosechar algunos ingredientes más exóticos que dejan los cadáveres de nuestros enemigos. Por suerte, las batallas no son demasiado abundantes, algo que, sin lugar a dudas, habría sido capaz de poner en peligro la gratificante experiencia que supone pasar unas horas en Deiland.

Floreciendo más allá de la Tierra: Análisis Deiland para PS4

El príncipe se hace mayor

Conforme vamos completando encargos de nuestros amigos, participando en actividades como la pesca y derrotando enemigos, Arco obtiene puntos de experiencia. Una vez alcanzamos un nuevo nivel, es hora de ir a dormir a nuestra casa para asimilar dicha experiencia, algo que nos permite elegir qué atributo deseamos mejorar: fuerza, vitalidad, habilidades de mercader… Una vez más, se trata de un sistema que destaca por su simpleza, algo que, a diferencia de otros títulos, no supone un problema para Deiland. Chibig no pretende que nos estrujemos los sesos pensando en cómo mejorar a nuestro personaje; pretende ofrecernos una sensación de progresión que sienta de maravilla a una experiencia apta para todos los públicos.

Floreciendo más allá de la Tierra: Análisis Deiland para PS4

Hay que tener cuidado con las tormentas eléctricas…

Al igual que sucede con nuestras aptitudes, las herramientas y edificaciones que tenemos a nuestra disposición también pueden ser mejoradas si reunimos los requisitos. Un hacha de nivel 3 nos permite talar árboles a gran velocidad, por poner un ejemplo. Asimismo, mejorar los campos de cultivo dará lugar a que la cantidad de alimentos que cosechamos se vea fuertemente incrementada. Durante los primeros compases es posible pensar que todo sucede muy lento, pero, en cuanto pasamos unos días en Deiland, todas nuestras tareas se agilizan considerablemente.

De nuevo, tanto la progresión de Arco como el sistema de crafteo, así como la agricultura o la minería, cuentan con el equilibrio adecuado, algo que conforma un conjunto cuyos elementos se funden a la perfección. Todo lo que logramos conlleva un esfuerzo, pero nunca —o casi— se convierte en algo tedioso. Los días duran varios minutos, los mismos que pueden pasar en lo que un mercader viene a visitarnos o aparecen nuevos peces en el lago. Después de varios días jugando un buen puñado de horas, en ningún momento he tenido la sensación de aburrirme.

Floreciendo más allá de la Tierra: Análisis Deiland para PS4

España sabe hacer videojuegos

Aunque en Deiland cultivamos zanahorias y criamos pollos en un lugar remoto de la galaxia, no hace falta salir de nuestro país para encontrar talento. Aunque la industria del videojuego es gobernada por el mercado japonés, entre otros, la realidad es que España ha dado mucho a nuestro medio favorito. Desde leyendas como Commandos, PC Fútbol o La Abadía del Crimen hasta proyectos más recientes como Anima: Gate of Memories, Castlevania: Lords of Shadow o RiME, entre otros.

Después de un historial marcado por el desarrollo de videojuegos para móviles, Chibig Studio se estrena en PlayStation 4 gracias al programa PS Talents. Debutar en un nuevo entorno nunca es fácil, pero, por suerte, su estreno ha resultado tan satisfactorio como la llegada de Arco a Deiland. Al igual que las calabazas de mi huerto, confío en que este estudio valenciano continúa cultivando nuevos proyectos. Deiland nos ofrece una experiencia muy gratificante, adecuada para todos los públicos y compatible con propuestas de carácter similar como Stardew Valley o Animal Crossing, entre otros. [80]

Deja un comentario