Super Mario RPG no consigue desmarcarse de su pasado

Que Mario es el Rey de las plataformas es un hecho, como también lo es de los spin-offs sin importar el género que se nos ocurra, desde la época de la NES. Es curioso, porque incluso nuestro apuesto fontanero mudo es capaz de valerse en un mundo complejo con gran cantidad de texto como es el JRPG… Y si no, que se lo digan a Super Mario RPG.

Sé que he jugado a un remake. Lo sé perfectamente, y sin embargo no puedo quitarme de la cabeza que el juego se sienta sorprendentemente fresco pese a haber pasado 27 años desde el lanzamiento del original para Super Nintendo.

Super Mario RPG es un juego divertido, amigable, pulido y, cuando te metes dentro para descubrir todos los secretos, desafiante de narices. ArtePiazza, estudio detrás de los remakes de Dragon Quest IV, V, VI, VII y Romancing Saga 2 y 3, ha logrado sacar punta a un título que solo hemos podido catar legalmente en Europa a través de consola virtual o importación. Y madre mía, cómo se agradece.

La trama del título es, sin duda, la parte más floja de todo el juego, pero esta no es más que una decisión venida del pasado para crear un título sencillo para un público infantil. Por mucho que estuviera Squaresoft detrás del proyecto y sea el mismo año de lanzamiento que Final Fantasy VI, se nota la mano de Nintendo en no querer complicar de más un título con una IP tan familiar como es Mario.

Así, como casi siempre, Bowser ha raptado a Peach, pero cuando Mario está a punto de rescatarla, resulta que un nuevo malo venido del cielo —llamado Fraguo— se apodera del castillo del rey Koopa y manda a los tres volando por los aires. Mario, por suerte, aterriza en su casa y se lanza sin miedo a buscar a la princesa por todo el mundo. Lo curioso son los toques de humor, algunos muy bien tirados y con alguna frase de Peach que me ha hecho reír especialmente.

La trama entonces sigue los derroteros de cualquier Mario clásico: el mundo se divide en siete actos donde deberemos avanzar por distintas zonas hasta finalizar con una pelea contra uno de los esbirros de Fraguo. Sencillo, ¿no? Sin embargo, esta ejecución, más clásica que la saga derivada de este título —la increíble y por desgracia desaparecida en 3DS Mario & Luigi — no le quita ningún tipo de gracia y, para aquellos que se inicien en el mundo del JRPG con este título —que, como ya he dicho, busca la accesibilidad en la aventura por encima de todo—se encontrarán completamente en su salsa. Porque Super Mario RPG es dinámico, y en este caso eso implica divertido.

Ya lo era en 1996 y lo sigue siendo ahora, pero sumándole aditivos para convertirlo en un producto mucho más dulce. Para empezar, ArtePiazza no ha realizado un mero remaster, sino un pedazo de remake a la altura de sus trabajos anteriores. Todo el trabajo de recreación del mundo bajo un 3D redondito y mono no solo se disfruta en sus cutscenes —que harán la boca agua al más fan— y explorando el mundo —con una vista isométrica que hará que recordemos ligeramente a los Mario tridimensionales—, sino, también, en el combate.

Como en toda la saga, manejamos a los personajes —tres a la vez de los cinco disponibles— teniendo que aprender según el ataque o el arma que tengamos ocupada cuando presionar el botón A para maximizar el daño y, de paso, herir al resto de rivales en pantalla —algo nuevo de este remake—. Esta mecánica se aplica a todos los ámbitos del combate: ataques normales, habilidades y protección. Si hacerlo bien atacando equivale a más daño al objetivo seleccionado y un poco a los enemigos en pantalla, defenderse bien significa, ni más ni menos, no sufrir daño. No disminuirlo, no: eliminarlo.

No es necesario saber actuar de esta manera en todos los escenarios salvo que queramos ir a por los enemigos secretos, pero incluso en la aventura principal facilita mucho la tarea y permite ir mucho más tranquilo a la vez que aporta ese dinamismo ya mencionado. Sin embargo, los ataques en equipo no terminan de despegar. Me encanta ver la escena, pero sus efectos en combate, salvo el de curación en mi opinión, no valen la pena. Prefiero gastar ese turno en usar alguno de los objetos más fuertes que en hacer una técnica espectacular que termina sin ser nada especial.

El visual no es el único apartado donde Super Mario RPG se ha modernizado. Musical —y sonoramente, por supuesto— ha sufrido un remozado más que digno, especialmente gracias a la grandísima Yoko Shimomura, que retoma su puesto tras casi tres décadas para volver a llenar de magia uno de los primeros títulos en los que trabajó. Se nota muchísimo su mano en este remake y estoy convencido de que sin ella no habría sido lo mismo.

Pero, ¿qué más diferencias hay con la versión original? Teniendo en cuenta que los ataques triples, el daño a todos los enemigos y las bonificaciones de cadena por ataque pulsando el A en el momento preciso —y a cuanto mayor la cadena, más daño hace el equipo—, se puede afirmar que el juego es mucho más sencillo, alineado con la visión de Nintendo, ya que la chicha está en los enemigos del postgame para los que quiera reventarse el juego. Además, el límite de monedas se ha aumentado, se ha implementado un guardado automático, un viaje rápido e incluso un bestiario. Todo esto para darle más opciones al jugador y un reto a los completistas sin caer en un comehoras absurdo.

Se siente moderno, como si fuera un juego nuevo y no un remake que mantiene la historia y el viaje del original, es divertido para todos los públicos y mantiene todo el carisma del legendario fontanero silencioso. No es un juego que vaya a sorprender, no busca eso: no hay ningún tipo de innovación más allá de lo mencionado, quedándose por tanto en un producto que podríamos clasificar de conservador, y es ahí donde más peca. Si fuera un juego nuevo de la saga, lo juzgaríamos mucho más duramente, pero al ser un remake este regusto se queda en el fondo por culpa de un poco de fanatismo del que voy a intentar desprenderme.

Super Mario RPG es un gran juego que iguala e incluso mejora en algunos aspectos el original. Nos permite disfrutar de la aventura sin sufrir, sufrir después si queremos y, además, dar alicientes a todos aquellos que quieran conseguirlo todo —ese bestiario fue mi perdición—. Pero sigue siendo eso: un remake conservador. Por muchos colores que le pongan, animaciones y música remozada; por mucho que añadan algunos enemigos y mejoren el combate no para hacerlo más interesante, sino más sencillo, lo siento, pero no.

No es suficiente, y es exactamente lo mismo que me temo va a ocurrir con el remaster del Mario vs Donkey Kong que aparecerá dentro de poco. ¿Lo hace eso un mal juego? Ni mucho menos, el primero era excelente, pero quizá un poco de valentía extra habría hecho que Super Mario RPG brillara con luz propia y no tuviera constantemente a sus espaldas la larga sombra de su propio pasado. [78]

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