Poniendo a prueba nuestra cordura: Análisis The Long Reach

El pixel art está a la orden del día. Son muchos los pequeños, y no tan pequeños, estudios que apuestan por este inconfundible estilo a la hora de dar forma a sus proyectos. Painted Black Games nos presenta The Long Reach, una aventura que no dejará títere con cabeza.

Poniendo a prueba nuestra cordura: Análisis The Long Reach

Poniendo a prueba nuestra cordura: Análisis The Long Reach

La rutina diaria de nuestro protagonista, Calvin, es más normal que todo lo que está a punto de suceder en la ciudad ficticia de Baervox. Es navidad, hace frío y la convivencia con su pareja, Shelly, no parece vivir su mejor momento. Hay veces en las que, por absurdo que parezca, los mayores problemas a los que debemos hacer frente parten de una discusión sin importancia. Viendo la actitud de Calvin, no es de extrañar que lo primero que veamos en pantalla sea una nota de Shelly recriminándole su actitud.

Poniendo a prueba nuestra cordura: Análisis The Long Reach

¿El hombre paralizado? Calvin teme más a su suegra…

Sin aparente preocupación por los reproches recibidos, lo mejor que se nos ocurre es bajar a una tienda en busca de nuestros snacks favoritos. No se puede negar que, pese a que estamos ante un juego de terror, el sentido del humor promete acompañarnos durante buena parte de nuestra aventura. No obstante, las cosas comienzan a torcerse al cabo de cinco minutos… Y mejor no desvelaros nada más. No estamos ante un juego demasiado largo, por tanto, resulta conveniente evitar cualquier posible spoiler.

Poniendo a prueba nuestra cordura: Análisis The Long Reach

¿Es real si puedes verlo?

Los cuatro integrantes que conforman Painted Black Games han apostado por una combinación que rara vez da malos resultados: terror y ciencia ficción. Como digo un poco más arriba, no me atrevería a destriparos nada relevante, más allá de resaltar la importancia que Shelly, una científica de renombre, tiene en la historia del juego. Nosotros, que nos ponemos a los mandos de Calvin, no somos capaces de vislumbrar lo que está a punto de suceder en Baervox. El mal, en la mayoría de las veces, nace del propio ser humano.

Poco después de los acontecimientos que están a punto de sorprendernos, da comienzo un viaje con más preguntas que respuestas. Preguntas para las que, seguramente, ni los culpables tienen las respuestas. La historia que The Long Reach no está nada mal, es capaz de mantenernos en vilo hasta el último minuto y cuenta con varios de esos momentos capaces de hacernos dudar de lo que vemos con nuestros propios ojos. Tampoco es que estemos ante algo que no hayamos visto en diversos exponentes del género, pero, pese a ello, logra captar nuestra atención hasta su desenlace.

Accesible y efectivo

The Long Reach nos propone una experiencia que se sitúa a medio camino entre aventura gráfica y survival horror, que no dista mucho de lo que podemos encontrar en títulos como Lone Survivor: The Director’s Cut, Claire: Extended Cut o Distraint, entre otros. Nos desplazamos lateralmente para explorar diversos escenarios, mientras tratamos de hacer frente a los peligros —o huir de ellos— que nos acechan y resolvemos algún que otro rompecabezas.

No estamos ante un título demasiado exigente; en la mayoría de los casos no tendremos demasiados problemas para solventar un obstáculo y seguir avanzando. No obstante, su accesibilidad no le exime de plantearnos alguna que otra situación en la que, si queremos salir con vida, debemos sacar a relucir nuestro ingenio y, sobre todo, ser rápidos a la hora de tomar una decisión. El juego no apuesta por el combate, pero, en algunas ocasiones, podemos encontrar los medios suficientes para derrotar a nuestros enemigos.

Esto no es casualidad. The Long Reach esconde muchos guiños…

Aunque los peligros tangibles no abundan en Baervox, nuestro mayor enemigo puede llegar a ser nuestra propia mente, y es que el juego apuesta por un elemento que, personalmente, siempre me ha gustado mucho: la pérdida de cordura. Desconozco si se trata de algo aleatorio o prefijado, pero, en alguna que otra ocasión, el juego me ha hecho ver ciertas cosas que me han llenado de incertidumbre. Pequeños detalles pensados para hacernos pensar que estamos locos: visiones poco tranquilizadoras, cambio de perspectiva y un par de elementos que mejor descubrís vosotros mismos. Distinguir realidad de ficción es el principal desafío que nos propone The Long Reach.

¿Seguís pensando que lo de arriba era casualidad?

En cuanto al desarrollo de nuestra aventura, no faltan las clásicas situaciones en las que debemos satisfacer los deseos de los diversos personajes que nos vamos encontrando. Tampoco nos libramos de tener que rebuscar cada rincón del escenario en busca del objeto adecuado, para luego combinarlo con otros y/o colocarlo en el lugar indicado. En muchas ocasiones la lógica se acaba imponiendo y, como decía un poco más arriba, no resulta especialmente complicado avanzar. No obstante, hay algunos momentos en los que las opciones de diálogo, así como el timing a la hora de ejecutar una acción, juegan un papel fundamental.

Poniendo a prueba nuestra cordura: Análisis The Long Reach

Una opción a tener en cuenta

Cuando uno tiene que decidir si apuesta o no por un título, tiende a valorar diversos aspectos del mismo: mecánicas, durabilidad, precio… Factores comunes que todos hemos puesto en una balanza en más de una ocasión. ¿Recomendaría The Long Reach a los amantes de la ciencia ficción? Lo cierto es que sí. Painted Black Games nos ofrece una experiencia breve, pero intensa, que cuenta con algunos detalles muy acertados. No estamos ante un título llamado a situarse junto a los grandes del género, pero, no obstante, sí que puede resultar muy interesante para cualquier aficionado a los videojuegos de terror. La navidad no llegará hasta dentro de nueve meses; tenéis tiempo de sobra para esconderos de Papá Noel. [75]

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