Colloc, un mundo mágico y jodido como él solo

Cuando Colloc apareció por primera vez ante mis ojos mi primer pensamiento fue un “joder, que juego de puzles más mono, parece sencillo y divertido”. No me equivoqué con lo segundo, pero en cuanto a su dificultad… no podría haberla cagado más.

Colloc

¡Ay que cuuuucoooo!

Colloc es un juego de puzles de estética simple y adorable desarrollado por Pazolab Studios y distribuido por NoobO Games. 2D, texturas planas y un marco de acción absolutamente acotado al centro de la pantalla lo cual nos engaña con lo que nos esperamos. La trama, más simple que el mecanismo de un botijo, consiste en recuperar todas las gemas de color y activar las correspondientes torres para devolver el color al mundo y eliminar al malvado BlackHole#24 de la tierra de los Collocs. ¿Fácil? Una mierda.

El juego es difícil como un puñetero demonio, pero el porqué es sencillo: o lo hacer PERFECTO o te puedes ir olvidando de ver el final del juego. Los puzles están medidos al milímetro en su mayoría, siendo el objetivo completar cada uno en el número de movimientos marcado. No da lugar a error, si haces un movimiento en falso deberás reiniciar el nivel, así de simple.

Jardín

Que no te engañe la sencillez

Y mira que las mecánicas son sencillitas. Nos movemos y debemos eliminar todos los números que aparecen en el suelo. Cuando nos ponemos encima de un número, digamos el 1, y tenemos un Colloc de nivel 3, deberemos restar 3 menos 1 y dividir el resultado entre dos. Si el resto de la división es 0, entonces nos encontraremos a los dos lados de donde estaba nuestro bichillo original dos copias con la mitad del número marcado menos 1. Todos los puzles se resuelven así y es sin duda una manera original de hacerlo.

Sin embargo, por el hecho de no permitir errores dentro de la resolución, el juego puede hacerse muy tedioso y sobre todo en los niveles con más movimientos. No es agradable ver un nivel con 60 movimientos y que te equivoques (por error tuyo de pulsar sin querer un botón) al final de un nivel para tener que perder su tiempo en repetirlo de principio a fin.

Cementerio

Pesadillas con los Collocs

Y madre mía si me ha pasado veces. Me ha costado, he sudado sangre cuando por despistado en el puñetero nivel 8 de los bloques, justo después de chorrocientos intentos y pensar “este es el final” ver como mi pequeño demonio de color rojizo se movía exactamente una casilla hacia la izquierda, provocando que en lugar de 55 movimientos tuviera 57 y, por tanto, a tomar viento el nivel. Tengo pesadillas con esos bichos.

Sinceramente, jamás pensé que sentiría tanta satisfacción cuando, cansado de la vida en el nivel final del mundo de hielo, decidí navegar por la red en busca de ayuda. Doy gracias a un usuario muy agradable que encontré en los puntos de encuentro de Steam del videojuego, cuyo nombre no puedo escribir debido a su procedencia nipona, pero que muy amablemente colgó las soluciones a todos los niveles del juego en un lenguaje que todos podíamos entender: flechas direccionales. Esta review va por él, desconocido con nombre en hiragana.

Bosque helado

En resumen

Y pese a todo, no puedo negar que me he divertido en esos momentos donde la frustración no supera mis ganas de jugar. Las mecánicas por mundo son muy diversas: mundo de nieve con resbalones, bloques con subidas y bajadas, fantasmas con obstáculos, doppelganger e intercambios de posición… Eh, molan mucho y dan variedad.

Ojalá no existiera ese gran punto tan doloroso para mi dentro del juego. Y es una tontería, es al final dar opciones de accesibilidad a usuarios como yo, que quieren disfrutar del desafío de conseguir el mínimo de movimientos, pero no atarte a necesitarlo. Intentarlo durante media hora no es divertido y convierte una experiencia ligerita y entretenida en un auténtico dolor a ratos.

Aun así, joder, yo me lo he pasado bien jugando a Colloc. Usando términos diferentes, yo lo recomendaría por ser una experiencia ligerita, entretenida y un reto mental. No a todos, eso sin duda, pero en general, es un juego de [65].

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