Análisis de Viking: Battle for Asgard para Xbox 360 y PlayStation 3

Los juegos que proponen el mamporreo de botones como forma única de liberar un mundo asolado por la guerra tienen algo. Algo que no tiene nada que ver con la originalidad, gráficos o incluso posibilidades multijugador (¿Alguien echa de menos jugar a dobles en un God of War?). Los machacabotones enganchan, creo yo, porque te permiten liarla bien liada sin necesidad de memorizarte infinidad de controles, combinaciones de ataque o mecanismos de evasión. Hay excepciones, claro, como los Dynasty Warriors, de los que Toño y yo ya hemos jugado suficientes entregas para toda nuestra vida…

Firmado por The Creative Assembly, la misma gente que creó el orgásmico Spartan: Total Warrior, del que parece que Sega no renovó su dominio web, Viking: Battle for Asgard nos pone en la piel de un curtido guerrero nórdico que, sin entrar en demasiados detalles, es contactado por los espíritus para que comande la salvación de su gente, asediada por unos enemigos con muy malas pulgas y peor aliento. Esa es la excusa para presentarnos un mundo repleto de enemigos a batir y de tesoros a recoger. Como en Spartan, muchas de las batallas serán multitudionarias, necesitando en la mayoría de las veces la ayuda de cientos de refuerzos.

A pesar de sencillez de los controles, al principio éstos se presentan como toscos, debido sobre todo a lo tosco de los movimientos del protagonista, pero una vez te acostumbras a ellos avanzaréis rápidamente entre las huestes enemigas espada en mano, cabezas volando. Además, el vikingo irá aprendiendo nuevos movimientos con los que poder ejecutar combos sencillas combinaciones de ataques con efectos devastadores. Los poderes mágicos que desplegaréis en combate gracias a las runas con las que podréis equipar a vuestras armas os faciliatarán las cosas en un juego en el que derrotar a pocos enemigos será fácil pero derrotar a muchos, imposible.

Gráficamente Viking no va precisamente sobrado, con escenarios poco atrayentes y escasamente detallados. Sus únicas licencias de cara a la galería son la implementación de las olas del mar, muy meritorias, el sistema meteorológico y la de mostrar un gore extremadamente evidente, tanto en las amputaciones, decapitaciones y desmembramientos múltiples al acabar con los enemigos mediante el movimiento Fatality de turno, con slow motion y zoom incorporado. Un gore que no es gratuito y que casa perfectamente con el ambiente bárbaro de juego, así como la contundencia de unos combates en los que realmente sólo podía quedar uno. En cuanto al diseño en general, parece una interpretación del mundo de Tolkien, por la aureola medieval, los enemigos deformados, los dragones, etc.

La banda sonora, junto al gore, es de largo lo mejor del juego. Tiene ese toque cinematográficamente épico que tan bien queda en los juegos de este tipo, y que consigue sumergir al jugador en una aventura crucial para el pueblo del protagonista. Hablando de sonido, Viking: Battle for Asgard está total y perfectamente doblado al castellano, como si de una película se tratara.

Enlaces de interés:

Página oficial de Viking: Battle for Asgard
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Otras opiniones

  1. Jalll pensaba “rematar” esta tarde mi análisis !!!!!!!! Jeje, bueno a mí particularmente ya sabes que este juego me tiene ganado, y ha desterrado al GTA IV de mi consola, que ese siq ue se me hace repetitivo y cuesta arriba a el puñado de horas (no se decirte cuantas) de jugar :p.

    Gráficamente está bastante bien, todo muy solido, personajes de buen tamaño, no tiene efectos gráficos extraños, chorrocientos mil tíos en pantalla y ni una ralentización . . . que es repetitivo…. pues si… y fornicar tb y no me cansa :p pero ya te digo mas repetitivo es el GTA IV :p.

    He dicho. Ale a ponerme verde !!!!!! :p

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