Nine Witches: cuando un Indiana Jones retirado se hace medium

Segunda guerra mundial, un complot nazi y un profesor y su ayudante dispuestos a empezar una aventura. Nine Witches: Family Disruption, de los argentinos Indiesruption, deja claras sus influencias. Lejos de pecar de falta de originalidad, su demo –disponible ahora en Steam– deja entrever la identidad propia de una aventura gráfica interesante y con sabor añejo.

Nine Witches: Family Disruption

Regusto a clásico

Está claro que estamos frente a una aventura gráfica tradicional. Personajes carismáticos, mucho diálogo y un inventario donde ir reuniendo los objetos que encontramos a nuestro paso. Aún así hay elementos que se salen de lo estrictamente establecido. Por ejemplo, Nine Witches se desentiende del point & click y te deja controlar a los personajes con el joystick izquierdo o las teclas direccionales. También cabe mencionar que contamos con una mecánica no particularmente innovadora, pero sí interesante: uno de los personajes tiene la capacidad de desprenderse de su cuerpo a placer y hablar con los espíritus.

Alexei Krakovitz, profesor tetrapléjico experto en ciencias ocultas y su asistente Akiro Kagasawa son los protagonistas. No es la primera vez que nos encontramos con dos personajes controlables que nos ofrecen maneras diferenciadas de tomar parte en la acción del juego. De hecho diría que es un recurso creativo cuyo uso en los videojuegos ha crecido exponencialmente a lo largo de la última década. Pero esto es como todo: si lo usas bien, no hay reproche que valga. La originalidad de los personajes es innegable y cuentan con buena caracterización. En cuanto a lo jugable, todavía está por ver pero potencial tiene y parece ir bien encaminado.

En lo que se refiere a la historia y el guión, por su temática y sentido del humor, recuerda mucho a las películas -y videojuego- de Indiana Jones. Fascistas despiadados, sucesos sobrenaturales y una tendencia a parodiar e ironizar que también conecta con clásicos del género como Monkey Island o el más reciente Thimbleweed Park. La idea de que un anciano medium en silla de ruedas se infiltre intencionadamente en una base nazi habla por sí sola.

Moviendonos por el juego

El diablo está en los detalles

Dicho lo cual, me voy a atrever a especular un poquito. Quiero creer que con los años he aprendido a identificar en los videojuegos indicadores de las ambiciones y pretensiones de sus creadores, sin tener que pasarme el juego entero para ello. Huelga decirlo que no siempre acierto, pero casi 20 años de juego te dan cierta perspectiva. A veces el mismo sistema jugable te lo canta nada más coges el mando. Otras veces, en cambio, me encuentro con sutilezas, pequeños detalles que me dicen mucho más de lo que a priori pueda parecer. Detalles que apuntan maneras y este es el caso que me ha sugerido Nine Witches.

Matices como la imagen de los dos protagonistas mientras se guarda la partida -que sustituya la típica pantalla plana de «guardando…»- o la elección entre «no» y «HA HA!» al corroborar tu decisión de salir del juego. Pueden parecer chorradas, pero creo que su relevancia es mayor de lo que pueda parecer en un principio. En la práctica, captan la atención del jugador frente a una apuesta jugable que ya se ha visto tropecientas veces. Es más, apostaría a que son exactamente estos detalles los que me han mantenido jugando los primeros minutos – luego ya no ha hecho falta.

Escenas en la mansión

Otros matices más evidentes pueden ser el cuidado de la ambientación, el guion o la caracterización de los personajes. Nine Witches cuenta con un uso del pixel art y los efectos visuales que, junto al apartado sonoro y musical, refleja un mimo considerable. Las animaciones, por desgracia, no me convencen mucho. Por ejemplo, cuando el profesor se mueve en su silla no hace más que moverse de punto A a B sin denotar fricción alguna. La manera de andar del resto de personajes tampoco brilla que digamos, pero son detalles que no suponen un impedimento para disfrutar del juego. Me encuentro también con un guion bastante tradicional, pero consistente, con una narrativa que funciona muy bien. Los diálogos están sorprendentemente bien escritos y ayudan a perfilar muy bien a los personajes.

En líneas generales, lo que quiero subrayar es que Nine Witches: Family Disruption está lleno de elementos que van más allá de contarte lo estrictamente necesario. Esa es la clave al fin y al cabo. Cuando usas los elementos de la obra como algo más que simples piezas que la dotan de una forma reconocible, es cuando realmente estás ofreciendo algo interesante. Así lo veo yo al menos… así que Nine Witches está en mi punto de mira.

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