Opinión: Fortnite es bastante más que un juego

Llevo ya varios años jugando a Fortnite. No demasiados, pero sí un par, desde que nos recluyeron a casa y lo de ver a los amigos solo se podía conseguir a través de una pantalla.

Buscando un juego con el que echar partidas en grupo, algo a lo que no estaba habituado, empecé a jugar con los amigos a Fortnite. Más allá de la Construcción, que en Epic han sabido, gracias a sus continuos chequeos de la temperatura de la Comunidad, identificar como una barrera para los jugadores, Fortnite es un videojuego tremendamente accesible. Ni muy violento – PEGI 12 – ni muy complicado, cualquiera puede echarse una partida y recorrer la cambiante isla.

Conseguir la victoria no es algo lejano para ningún jugadore, dada su estructura de Battle Royale. Pero donde radica el gran atractivo de Fortnite, desde mi punto de vista, es en su formato de Juego como Comunidad. Yo veo a Fortnite como un Casal, un centro de actividades al que acudir diariamente para ver a los amigos, subir de nivel a los personajes, ver qué nuevas skins hay disponibles y disfrutar de los eventos que la gente de Epic monta.

Por mencionar el último evento, y para dar una indicación de la escala en la que juega esta gente, con motivo del May the 4th, Epic llenó la Isla de Fortnite de Sables Láser, Stormtroopers y llenó su tienda de skins extraídas del mundo de Star Wars. Casi nada. Sus conciertos virtuales y eventos, que incluyen también festivales de cortos, son ya un estándar en la Industria y quizá la principal indicación que el Metaverso quizá no es solo una palabra acuñada por Criptobros, sino un formato de experiencia virtual que va más allá de echar una partida rápida y pasar al siguiente juego.

Fortnite se ha convertido, en mi caso, en un punto de encuentro, pero también un lugar épico. En un lugar tan carismático como el bar de Cheers, como la cafetería de Friends, pero con la magia de Hogwarts y las aventuras de una taberna en Tatooine. No es un juego, es bastante más.

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