Road 96: decisiones y un exilio vacío

Ante la opresión, ¿Qué elegiríamos? Luchar por lo justo, confiar en el sistema, morir por nuestras creencias o abandonarlo todo y buscar una nueva vida… Ninguna de las decisiones es sencilla, pues en todas ellas nos encontraremos con obstáculos que nos harán dudar ante lo que es correcto, pero, ¿qué nos impedirá cruzar la Road 96?

Road 96

Road 96

La temática escogida en esta ocasión por Yoan y Anne-Laure Fanise en su afán por mostrar los conflictos humanos es una que, pese a estar ubicada en el pasado, parece premonitoria. Petria, un país atrapado en un totalitarismo con una falsa sensación de igualdad y modernidad gracias a sus grandes reservas de petróleo. Sin embargo, todo es humo y espejos: imposibilidad de abandonar el país sin una causa justificada, pobreza allá por donde mires y un exilio de la juventud del país tratando de huir aun a costa de su vida… desesperanza en estado puro.

Todo esto narrado a través de la visión de jóvenes anónimos. Personas sin voz que encarnaremos en distintos viajes con un mismo objetivo. Nuestras decisiones serán las bases sobre las que se cimiente un final que, de una manera u otra, no te deja indiferente. Nosotros mandamos: ¿con quién quieres relacionarte? ¿Me importan sus problemas? ¿Merece la pena luchar por lo que creemos? En nuestras manos está el futuro de estos jóvenes y, por supuesto, del país.

Zoe

Un destino mejor

El exilio de un país es algo muy duro, sea el motivo que sea. En jóvenes, aproximadamente 6200 menores llegaron buscando refugio a la Unión Europea entre enero y junio de 2020. Si nos fijamos en el primer mapa, además, vemos el desglose por países del número total de refugiados, tanto adultos como menores, y podemos indagar en los datos para tratar de hacernos una idea de la tremenda magnitud de este problema, muchas veces olvidado y menospreciado al resultar ajeno. En cierta manera, encuentro la travesía por la Road 96 como una simplificación de este problema. ¿Por qué huyen los jóvenes?

El juego no nos invita a investigar esto demasiado. El gobierno es malo, oprime a la gente… ¿cómo lo hace? Controla la entrada y salida de la gente, los recursos y la prensa en lo que es básicamente un totalitarismo, pero ¿qué hacemos para evitarlo? Tenemos un partido de la oposición que representa la «libertad» (oposición blanda), un grupo rebelde que lucha para acabar con el gobierno (oposición dura), un grupo que apoya al gobierno y, por supuesto, un grupo de personas que deciden buscar su propio futuro y dejar todo esto atrás buscando asilo en otro país.

Fanny

Escala de grises

Es en esta ambigüedad donde juega Road 96 y de donde saca su mayor y su peor baza. No va a ofender a nadie, no está denunciando nada más que la idea de injusticia manifestada en una especie de autarquía. Es el jugador el que debe de tomar las decisiones, cargando todo el peso moral en el usuario. Esto es bueno en parte, pues nos permite introducirnos de lleno en el mundo y ver como nuestras decisiones influyen en los personajes. Chloe luchará o no depende de nuestra opinión; Jarod puede que decida terminar lo que empezó o encontrar la paz si somos capaces de darsela, y así con todo el elenco. Su destino es nuestro.

Pero, como ya he dicho, el juego solo establece una premisa: el país va mal, el presidente es malo y tu quieres hacer algo. Por la sensación de la nación parece una suerte de mezcolanza entre un estado satélite soviético con habitantes y construcciones prácticamente sacadas del centro y sur más derechista de Estados Unidos, los llamados rednecks, con un grupo de «inconformistas» luchando por salir de la situación.

Esto te puede dar a pensar que el presidente es una suerte de líder comunista por los tonos rojos para representar su partido, con habitantes de raza blanca en su inmensa mayoría y la situación de pobreza que podemos ubicar en el tiempo con la inminente caída del bloque; o te puede hacer entender que es una suerte de dictador fascista por los mismos motivos mostrados arriba, con una policía que se asemeja en vestimenta a la de Estados Unidos, con habitantes de raza blanca en su inmensa mayoría y la situación de pobreza que vemos en la actualidad en el centro estadounidense. Jugar con la ambigüedad, ser «neutral».

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Uso de colores: Tyrak en rojo, Flores en azul, ¿representa una visión comunista contra capitalismo o trata de ser una crítica al trumpismo republicano contra los demócratas?

Una historia sin pasado

¿Pero entonces, qué queremos denunciar, el pasado o el presente? Jugar con esta ambigüedad me ha provocado no tener muy claro el mensaje. Vale, sí, todos los totalitarismos son malos, esto es algo que todos entendemos, ¿pero la crítica se queda ahí? Con el auge de la intolerancia, una crisis inminente que nos va a afectar a todos, un mundo a punto de hundirse donde las grandes fortunas huyen al espacio dejando el infierno que se va a convertir la tierra, ¿sólo intentas contentarnos con un «qué mala es la opresión»? Lo siento, pero eso no sirve ya.

Me molesta, pese a que el juego me haya gustado. Quedarse a medio gas con un producto como este es una oportunidad perdida para mi. Los personajes son interesantes, verlos con la óptica de ser personas distintas cada vez mientras nosotros, como ente externo, los conocemos, hace que el juego gane en profundidad e incluso rejugabilidad, aunque en mi opinión no le haga falta esto último. La música es fantástica, bailando entre el tecno más duro a baladas de carretera que invitan a pensar en el viaje, usada además como coleccionables que resultan estimulantes de conseguir por lo orgánicos que son en su mayoría.

Gasolinera

En resumen

Con Road 96 siento lo mismo que con la anterior obra de DigixArt, 11-11 Memories Retold: se queda en la superficie, en la imagen, pero se olvida del contexto. Se siente un viaje interesante, puedo entender el mensaje, me estoy sumergiendo en la trama, pero cuando han pasado un par de semanas, mi cabeza me taladra preguntándome si realmente el viaje es tan importante. ¿Qué he aprendido de toda esta experiencia?

Nada que no supiera. No me ha hecho reflexionar sobre la situación en el mundo, no me ha hecho plantearme el pasado. La obra intenta que lo hagas, te da las herramientas, pero es todo humo y espejos, como una obra de teatro sin introducción a la que llegamos cuando ya están en el segundo acto. ¿Qué nos está llevando a esta situación? Demasiadas preguntas que me dejan un sabor de boca terriblemente agridulce por lo bien que funciona el juego y lo poco que ahonda en si mismo. Pero a todo, es una experiencia interesante de jugar, con muy buenas ideas y ejecuciones, y por eso, después de valorar todo, la nota que considero merece el título es un [70].

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