Deadlight: Director’s Cut, una nueva oportunidad para enfrentarse a las Sombras

El survival-horror de Tequila Works Deadlight ha vuelto, tras su lanzamiento hace cuatro años, a todas las plataformas (PS4, Xbox One y PC) para meternos en la piel de Randall Wayne ante las Sombras.

Deadlight

Dichos seres son los zombis que podemos encontrar en cualquier juego al estilo The Walking Dead de Telltale pero que aquí, tienen un toque especial.

Deadlight: Director’s Cut es una buena aventura de zombies

Y se trata de ese scroll horizontal que caracteriza a Deadlight: Director’s Cut y que nos hace ir de un lado a otro para nunca internarnos en el background y ambientación de Seattle. Tenemos que correr, evitar, saltar y avanzar a través del entorno que nos rodea. A diferencia de otros juegos de zombis, el enfrentamiento no siempre es la solución sino las estrategias a adoptar para conseguir que las Sombras no nos atrapen.

Clichés como en toda buena aventura zombie

Se trata de una historia que nos recuerda a toda buena aventura de zombis: un superviviente, padre de familia y guardabosques llamado Randall Wayne cuya mujer Shannon y su hija Lydia, permanecen desaparecidas desde el comienzo de la epidemia. A pesar de ello, consigue hacerse con un grupo de personas (entre ellos el policía Sam, el compañero del guardabosque Ben y su mujer Stella y su hermana Karla) que también desaparecerán dejando como único leit motiv a Wayne de buscar a su familia y amigos.

A partir de ahí, encontraremos algún que otro personaje secundario donde destaca “El Ratero” un hombre que permanece desde tiempos anteriores a la epidemia, entre las alcantarillas, y que nos podrá en un serio aprieto en el segundo acto del juego.

La duración es algo escasa, pasándome todo en menos de cinco horas. Pero también hay que pensar que cada entorno está notablemente diseñado, con laberintos y plataformas cada vez más complicadas y con una música y efectos de sonidos sobresalientes. También destacaría las voces originales que han dado vida a los diferentes personajes.

Sin embargo, Deadlight: Director’s Cut falla en la repetición de planos en las cinemáticas ilustradas, también en no haber explotado más la IA de las Sombras (no quiero ni imaginar qué hubiese sido de Randy si las Sombras hubiesen sido más avispadas, y hubiesen sobrevivido a saltos, se hubiesen subido encima de los coches, etc) y que la historia es demasiado parecida a lo anteriormente visto en el mundo audiovisual con The Walking Dead.

Deadlight: Director’s Cut

Una gran historia que se adelantó al gran The Last of Us

También eso me hace pensar en que el juego es de 2012, y The Last of Us, que llegaría un año después, tiene ciertas similitudes por lo que es todo un logro haber desarrollado un juego que era original e innovador en aquella época. Veo un poco de Joel en Randy pero ninguna Ellie y quizás sea porque la jugabilidad (tal como se ve en el tercer acto) no estaba hecha para haber aguantado a un segundo personaje.

De hecho, a pesar de haberlo jugado en fácil, la dificultad de Deadlight: Director’s Cut es alta. Me ha costado más de una vez varios intentos pasar al siguiente nivel y se debe a dos razones: primero que a veces la manera de disparar a los enemigos acertaba o no aleatoriamente (la escopeta en la parte última fallaba más que una escopeta de feria a pesar de mantener los mismos botones que hacía que la pistola funcionara a la primera) y a que los puntos de guardados son de auténtico azar.

Es decir, cada día que me ponía a jugar a este survival-horror, me tocaba ir al menú principal y seleccionar la escena manualmente. Si le daba a “Continuar” me aparecía en un punto de guardado mucho más anterior a donde realmente estaba. También cuando una escena se atascaba, el juego no te guardaba automáticamente sino que te hacía repetir lo mismo una y otra vez lo que en la etapa final, frustraba bastante.

Deadlight: Director’s Cut 2

Un buen juego con una gran historia detrás

A pesar de ello, ha sido toda una sorpresa haber visto cómo se puede hacer una historia de zombis de manera diferente. Distinta en la forma de la jugabilidad, en nuestra forma de correr y huir del entorno y de hacer diferentes estrategias sin pasar por los disparos. Al mismo tiempo, quizás un poco más de duración no hubiese venido mal y la previsibilidad de la historia hace que pierda fuelle en los últimos minutos. Pero de ello, saco una buena intención del estudio de poner su propia bandera en el boom que hace unos años supuso las historias de zombis y que hoy en día, resultan tan intrigantes y tan llenas de tensión como antes. Que las Sombras no nos acompañen. Nota: 70

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