Análisis Pokémon Espada y Escudo, un nuevo viaje generacional

La llegada de Pokémon Espada y Escudo supone el estreno generacional de todo un icono de la industria. Un lanzamiento capaz de ilusionar a los millones de entrenadores que tantos años llevamos luchando por un sueño compartido: llegar a ser el mejor.

Es mi destino, mi misión

Ocho generaciones comprendidas en dos décadas. Y es que son más de veintitrés años los que han pasado desde el estreno de Pokémon Green y Blue en Japón, veinte desde Pokémon Azul y Rojo en nuestro país. Se dice pronto, pero Game Freak lleva más de dos décadas manteniendo a flote a una de las franquicias más laureadas de todos los tiempos. Una franquicia que en plena recta final de 2019 nos propone emprender un nuevo viaje generacional a lo largo y ancho de Galar, la región concebida para el estreno de la octava generación en Nintendo Switch. Pokémon Espada y Escudo es una realidad.

Resulta inevitable no dejarnos llevar y recordar aquellos largos días de colegio en los que muchos compartíamos nuestras aventuras en Zona Safari, Islas Espuma, Torre Quemada, Pilar Celeste… Tan inevitable como olvidar esos intercambios entre amigos sentados en una plaza con nuestras Game Boy y su Link Cable en mano. Muchos hemos crecido descubriendo, capturando y entrenando pokémon; es parte de nuestra infancia y queremos que también nos acompañe durante nuestro presente y futuro.

Nostalgia al margen, el pasado queda lejos y aunque no podemos renegar de él, ahora es tiempo de sumergirnos en la nueva y flamante iteración de la saga. Dos nuevas ediciones duales que traen consigo novedades de peso y que no solo se enfrentan a sus propios orígenes; también a nosotros mismos y la evolución que todos hemos experimentado como jugadores —y entrenadores—. Os avisamos de que no siempre lo consigue, pero para bien o para mal, Pokémon Espada y Escudo están aquí para cimentar la estructura del futuro de una leyenda viva del videojuego ¿Lo habrá conseguido?

Mi causa es ser entrenador

Lo primero que debemos destacar es que, a pesar de las novedades en las que profundizaremos un poco más abajo, Pokémon Espada y Escudo es una entrega conservadora y en líneas generales es prácticamente lo que un seguidor de la franquicia podía esperar. «Más de lo mismo» sin que esto se convierta en algo negativo. En pleno 2019 no vamos a descubriros qué es Pokémon, porque es algo que ya conocéis a la perfección y en Galar os esperan todas y cada una de esas cosas que tanto os gustan.

El citado continuismo no hace que esta nueva generación quede exenta de diversos reajustes capaces de ofrecer nuevas sensaciones. Por ejemplo, estamos ante las entregas que más incitan a capturar pokémon y eso es algo fantástico. Y es que a todos nos gusta ver a las criaturas campando a sus anchas por Galar sin tener que encomendarnos a los caprichos del azar para encontrar a esa especie que se nos resiste. La captura es más adictiva y ágil que nunca y paso de los combates aleatorios a la posibilidad de decidir a quién nos enfrentamos es todo un acierto por parte de Game Freak.

Por supuesto, la captura de pokémon está repleta de matices y hay condicionantes que debemos tener siempre en mente. El posible desnivel de las criaturas poderosas que merodean el Área Silvestre —del que hablaremos más abajo—, el tipo de clima aplicada a cada zona y en cada momento… Y la controversia generada por los recortes en la Pokédex, algo que no podemos pasar por alto. Y es que, aunque es algo que ya sabíamos desde hace tiempo, el número de pokémon pertenecientes a generaciones anteriores que podemos encontrar ha sido reducido drásticamente. El catálogo de Pokémon Espada y Escudo cuenta con aproximadamente 400 especies.

Viajaré a cualquier lugar

Hemos destacado el hecho de estar ante una nueva generación conservadora, pero lo cierto es que hay algunas novedades muy interesantes que perfectamente pueden formar los cimientos del futuro de la franquicia. Entre ellas destaca la apuesta por el Área Silvestre, las incursiones y el fenómeno Dinamax. Tres elementos que mantienen una estrecha relación y que son, sin duda alguna, los mayores atractivos de Pokémon Espada y Escudo. Como diría Jack el Destripador, vayamos por partes: comencemos por el Área Silvestre.

Este lugar ha sido diseñado con la idea de ofrecer un mundo abierto similar al de otros títulos pertenecientes al género sandbox, aunque tiene sus matices. Se trata de un entorno que goza de una extensión considerable y en la que habitan decenas de pokémon salvajes. Como no podía ser de otra forma, el tipo de clima, un factor fundamental que debemos tener en cuenta y que cambia cada día y nuestro progreso como entrenador inciden constantemente en la posibilidad de encontrar —y capturar— a las múltiples especies que campan a lo largo y ancho de esta zona, que se divide en varios emplazamientos como el Lago Milotic o la Antigua Atalaya, entre otros.

El Área Silvestre también cuenta con dos sorpresas que hasta el momento no habíamos visto en la saga: los pokémon Dinamax que protagonizan las incursiones —un añadido que supone un soplo de aire fresco para los combates— y las criaturas súper fuertes, especies salvajes que pueden sacarnos incluso veinte o treinta niveles de diferencia y ante las que solo podemos huir mediante el uso de un objeto determinado. Estas criaturas solo pueden ser domadas si nuestro equipo cuenta con el potencial suficiente para hacerles frente y si nosotros hemos obtenidos las medallas necesarias para llamar su atención y que nos hagan caso.

Te enseño yo, y tú a mí

Pokémon Espada y Escudo es un título muy solvente a nivel visual, aunque no tanto en el plano técnico. Por un lado, tenemos a los mejores diseños de pokémon que hemos visto en la historia de la franquicia y unas ciudades que irradian belleza en cada uno de sus rincones. Por otro, diversos aspectos no tan buenos en los que encontramos animaciones recicladas, texturas propias de otra generación o los citados problemas que lastran al rendimiento en el Área Silvestre. En este sentido, estamos ante un estreno generacional solvente y resultón, pero insuficiente y más que cuestionable si lo comparamos con otras producciones de Nintendo como Luigi’s Mansion 3 o Super Mario Odyssey, entre otras. La gran asignatura pendiente de Game Freak.

Dejando a un lado los pormenores técnicos, volvamos a las novedades para entrar en uno de los grandes atractivos del título: la mecánica Dinamax, ¿qué pasa con los pokémon modificados por este fenómeno? ¡Que son inmensos! Un misterioso poder capaz de multiplicar su tamaño hasta el punto de que prácticamente no caben en pantalla. Además, este crecimiento desmedido viene acompañado de modificaciones tanto en sus características, como en el tipo y potencial de sus movimientos. Este es, indudablemente, una de las mejores novedades que podemos encontrar en Pokémon Espada y Escudo.

En el Área Silvestre aguardan las incursiones, una especie de «raid» que se sucede en cuanto interactuamos con un nido pokémon, visibles desde largas distancias debido al haz de luz de color magenta que emiten cuando una criatura gigante nos espera. Estos combates son los más intensos del juego y permiten encararse con la ayuda de hasta tres entrenadores a través de internet. Dentro de ellos, los aliados deben cooperar para derrotar al pokémon Dinamax sin excederse de un número determinado de turnos y en caso de alzarse con la victoria no solo reciben objetos como recompensa; también tienen la oportunidad de capturar a la criatura en cuestión. La experiencia que ofrece Pokémon Espada y Escudo gana enteros gracias a estas incursiones.

Siguiendo con las novedades y cambios, no podemos obviar las decisiones que Game Freak ha tomado en aras de agilizar algunas mecánicas. Aunque es cierto que algunas como la posibilidad de guardar partida automáticamente en cada transición o acceder al PC de manera instantánea desde cualquier lugar son aspectos que siempre crean división de opiniones relacionadas con las facilidades, resulta innegable que algunas de ellas eliminan procesos relativamente tediosos y mejoran la experiencia del conjunto. Sin lugar a dudas, la mecánica más beneficiada de todas no es otra que la crianza de pokémon, que nos ofrece la versión más accesible y personalizable de la historia de la franquicia.

Criar pokémon es muy gratificante en Pokémon Espada y Escudo; ya no es necesario estrujarnos los sesos y pasar largos días tratando de presenciar el nacimiento de esa especie que tanto nos gusta y con los IV’s, EV’s y naturaleza deseados. Y es que, a diferencia de lo visto en otras generaciones, en esta ocasión tenemos los medios necesarios para moldear a la criatura perfecta gracias al uso de objetos o la decisión de que recordar movimientos sea más fácil y rápido que nunca. Lo mismo sucede con los movimientos que requieren de alcanzar un determinado nivel para ser aprendidos; ahora podemos contar con ellos provisionalmente gracias a la inclusión de las DT, versiones alternativas de las clásicas MT y a las que podemos acceder en una fase temprana de la aventura. Estos objetos permiten que nuestros pokémon aprendan ataques muy poderosos anticipadamente, con el inconveniente de que sus usos con limitados.

El poder que hay en Pokémon

Game Freak ha sido valiente a la hora de introducir novedades en esta nueva generación. Con sus más y sus menos, algunas de ellas están llamadas a protagonizar el futuro de una de las franquicias más populares de todos los tiempos. Y es que, a pesar de no ser perfecto, Pokémon Espada y Escudo es prácticamente lo que todos los que lo esperaban podrían imaginarse. La apuesta por la extensión del Área Silvestre, el fenómeno Dinamax y las incursiones suponen una vuelta de tuerca a un conjunto que ya funcionaba, pero que pedía a gritos una serie de cambios en aras de evolucionar.

No obstante, no es oro todo lo que reluce. El recorte que ha sufrido la Pokédex, los problemas técnicos o la acusada linealidad hacen de Pokémon Espada y Escudo una entrega más que digna, pero que no alcanza la excelencia ni supone una gran revolución para la franquicia. Pokémon goza de buena salud; su fórmula es incombustible y la nueva aventura a lo largo y ancho de Galar cuenta con argumentos más que suficientes tanto para conquistar una vez más a su público fiel, como para atraer a nuevos entrenadores. Sin embargo, lo tiene complicado para convencer a los que llevan años soñando con un salto de calidad. [80]

  1. La verdad es que es complicado juzgar un juego así. Yo abandoné Pokémon en la quinta iteración de la franquicia debido a que la consola era de mi hermano pequeño y me daba bastante pereza cogerla, pero si que he seguido más o menos el camino que seguía la franquicia.

    Me ha parecido un verdadero acierto el aplicar la formula que ya en su momento aplicó Dragon Quest IX, por ejemplo, para sustituir a los combates aleatorios, pero por otro lado el tema de la Pokedex es… doloroso.

    He oído que Game Freak ha sufrido recortes en el desarrollo de esta entrega debido en gran parte al éxito en móviles de Pokémon GO y que por ello ha sido un proceso un poco complicado. Espero que recapaciten y vuelvan a sorprendernos como hacían antes, pero viendo las ventas, que han sido muy buenas… no tengo muchas esperanzas en ello.

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