Candidato a GOTY 2019: Outer Wilds

Mobius Digital nos ha regalado una experiencia de ciencia ficción ideal para los más inquietos. 22 minutos que se repiten en bucle y en los que lo único que nos preocupa es resolver la pregunta que todos nos hacemos cada noche ¿estamos solos en el universo? Nadie nos promete una respuesta, pero jamás dejaremos de buscarla.

Un regalo para los exploradores

Porque ya lo dijo Cooper (Matthew McConaughey) en Interstellar: somos exploradores. Constantemente buscamos descubrir. Tanto dentro de lo que nos rodea como más allá de los límites que marca el sentido común. Nos preguntamos a diario si estamos solos en el universo y ansiamos confirmar que no es así. Lo hacemos incluso sabiendo que —probablemente— moriremos sin haber hallado la respuesta. Y aun así, seguiremos busbándola. Eso es justo lo que hacemos en Outer Wilds, la joya de Mobius Digital.

Nos ponemos en la piel de un cosmonauta de origen desconocido. Ni siquiera es un ser humano, aunque su visión de la galaxia es prácticamente idéntica a la nuestra; se pregunta si hay algo ahí arriba y necesita saber si hay otras especies en el  universo. Es entonces cuando se decide salir a explorar. La gracia está en que vive atrapado en un bucle temporal de 22 minutos en el que todo queda reducido a cenizas y en el que todo se repite una y otra vez. Muere y renace, pero es consciente de todo lo que ha vivido en esos 22 minutos que para él son una auténtica eternidad.

A medio camino entre el walking simulator y la exploración, Outer Wilds nos ofrece un traje espacial, una modesta nave y un ordenador en el que registrar nuestros progresos. Solo eso y ni una sola indicación, ¿para qué más? Suficiente para que comience un viaje en el que encontramos belleza y destrucción, un sinfín de incógnitas. Un viaje en el que encontramos prácticamente de todo, salvo la promesa de obtener una respuesta a lo único que realmente buscamos.

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