Impresiones: The Division 2, vuelve el vicio

El primer The Division me tuvo enganchadísimo a la pantalla de mi televisor. Con su propuesta a lo MMO ligero, brillante en su multijugador pero decente también en las incursiones single player, le metí muchas horas. Tantas como para llegar a aborrecer la homogeneidad de la fórmula.

Vamos, que The Division me marcó. Por eso le tenía tantas ganas a esta secuela, a la que, de momento, llevo pocas horas jugadas, pero que tengo previsto meterle caña.

Cambiando el escenario de carismática urbe de Nueva York por el de la capital de los Estados Unidos, Washington, en The Division 2 me estoy sintiendo como en casa. Esa sensación de que las armas iniciales son de paint ball persiste, pero el looting es tan satisfactorio como en su predecesor. Cada nuevo item desbloqueado en el campo de batalla es una promesa de una ventaja competitiva con la que facilitar la progresión.

El sistema de coberturas, tan intuitivo como efectivo, es una de las puntas de lanza de unos tiroteos más estratégicos de lo que parecen a primera vista. Cuantas más horas le metas a The Division 2 mejor lo jugarás, dejando latente que el juego de Massive Entertainment tiene mucha chicha.

La navegación es tan intuitiva como en la primera entrega, con unos indicadores a lo Realidad Aumentada enriqueciendo nuestra interpretación del entorno, destacando los elementos con los que podremos interactuar y, sobre todo, indicándonos cómo alcanzar el siguiente objetivo de nuestra larga lista de misiones.

En cuanto al apartado gráfico, The Division 2 da la sensación de estar visualmente muy por delante de la primera entrega. Eso sí, en las primeras horas he experimentado en varias ocasiones unas cuantas ralentizaciones bastante molestas, ralentizaciones que, curiosamente, no han coincidido con ningún tiroteo, algo que me chirría bastante.

Con un modelo de juego Always Online, he tenido un par de problemas con las conexiones, pero algo muy puntual. En una ocasión no me dejaba hacer login en el juego, pero cerrándolo y volviéndolo a abrir lo solucionó. En otra, en medio de una refriega, la sesión se cerró y tuve que volver a reconectar. Por suerte no era una misión, sino tan solo en un tiroteo ocasional.

The Division 2 promete más de 40 horas de aventura para los intrépidos que quieran vivir el arco argumental en su totalidad y yo tan solo llevo unas pocas. Hay muchísimo que contar de este juego, pero de momento solo quería compartir lo principal: que es una máquina de adicción tremenda, como la primera entrega.

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