En una espectacular entrada en su blog, Surfer Girl, la blogger surfera con más bigote que José María Íñigo (que es un tío, vamos) nos cuenta uno de los sucios trucos que usa la prensa para hacer los análisis: la plantilla. Ejemplo de plantilla para un juego bueno: Tras jugar durante 10 horas a..... debo decir que me ha parecido ...... En serio, puede que no sea el juego más ...... del mercado, que su acabado gráfico no esté a la altura de ....... pero creedme como lo hacéis con el párroco: .... es la bomba. Sólamente ha sido superado por otro juego en la historia: Zelda Ocarina of Time. Ejemplo de plantilla para un juego malo: Tras jugar durante 10 horas a..... debo decir que me ha parecido ...... En serio, probablemente sea el juego más ...... del mercado, que su acabado gráfico no esté a la altura de ....... pero creedme como lo hacéis con el párroco: .... podría ser mucho mejor. Nada que ver con otro gran juego en la historia: Zelda Ocarina of Time. Entrada especialmente dedicada a Hilary Goldstein, de IGN. ¿Habrá pique de por medio? Por cierto, también pega una colleja bien gorda al análisis de GTA IV, del que dice básicamente que está comprado con esta demoledora frase:
Ah, and they there was not any external influences determining how the GTAIV review ended up [end sarcasm].
(más…) 



..¡ ioputa !...
La primera vez que mi padre me regalo un cubo de Rubik (pirata) comprado en el Rastro madrileño descubrí que no era tan inteligente como los profesores me hacían creer. ¡Qué decepción! Creo que fue la primera vez que sentí que mis sueños de ser astronauta (el otro era ser empleado de la Talbot) no se iban a cumplir y supuso un punto de inflexión, descendente, hacia una vida de autodestrucción. Es lo que tienen estos inventos demoníacos: te ponen en tu puto sitio.
Sin embargo, la incapacidad genética de los Carrasco para resolver un cubo de Rubik no hizo sino agudizar mi ingenio: despegar las pegatinas y/ o pintarlas, girarlo únicamente dos veces para siempre saber recomponerlo... lo miraba en la estantería, intentaba cogerlo, pero sentía un calambre en los dedos. Hasta que un día un borracho que se entretenía lanzando vallas de obra en medio de la calle a los coches que pasaban lo recepcionó de cabeza... Al tema: con este cubo de Rubik no lo habría hecho. 




