Altered Carbon: todo lo que se le puede pedir a la ciencia-ficción

Estamos teniendo un inicio de año movidito en materia de videojuegos, pero el resto de productos de entretenimiento digital no se quedan cortos. Hace ya unos días salió en Netflix la que prometía ser la serie de ciencia-ficción que los fans del género estaban esperando. Cyberpunk, violencia, futuro distópico… Altered Carbon prometía todo y más pero, ¿ha cumplido con las expectativas?

Con una premisa realmente interesante, la de un futuro distópico en el que la muerte se ha conseguido evitar gracias a la capacidad de guardar la identidad humana en un dispositivo que puede transferirse de un cuerpo a otro, Altered Carbon prometía ser una suerte de mezcla entre Blade Runner y Ghost in the Shell. Una suerte de mezcla que ha conseguido con creces.

La historia se sitúa unos 350 años en el futuro y sigue a Takeshi Kovacs, un antiguo mercenario que es “dormido” durante 250 años y que despierta con la opción de ayudar a resolver el asesinato de uno de los hombres más ricos del mundo (tomando mundo como término para referirme a todos los asentamientos humanos en la galaxia), Laurens Bancroft, o de pasar el resto de su condena dormido. Kovacs, de quien descubrimos que es el último “envoy” (uno de los miembros de una antigua rebelión contra el protectorado, que poseen habilidades asombrosas) que queda con vida, acaba aceptando el caso y poniéndose manos a la obra.

Una de las mayores virtudes de Altered Carbon es cómo es capaz de casar todos los elementos que la componen y crear un puzle de la sociedad distópica imaginada en la serie. Cada elemento, cada personaje, cada acción tiene su impacto en el producto global de la obra y aporta su grano de arena al desarrollo de la misma, creando una especie de sensación de pertenencia y obligándonos a sumergirnos en cada uno de sus capítulos.

Lo primero que llama la atención de Altered Carbon es su ambientación. Como ya he dicho antes, al beber de clásicos como Blade Runner o Ghost in the Shell, aparte de la novela en la que se basa, Altered Carbon es capaz de construir una sociedad que gira alrededor del concepto de los “cortical stacks”, los dispositivos donde se almacenan las identidades humanas, y de alcanzar su propia identidad a la par. Nunca antes se ha visto una ambientación tan conseguida y detallada en una serie de televisión en términos de ciencia-ficción. Lo que Altered Carbon consigue es demostrar que la ciencia-ficción puede llegar a gozar de calidad y de identidad propia en una serie de televisión si se lo propone.

Como ya he dicho, la sociedad de Altered Carbon se cimienta sobre el concepto de los “cortical stacks”, con todo lo que ello conlleva. Esto significa que el cuerpo humano se convierte en un mero recipiente, en un utensilio más. Nuestro cuerpo ya no forma parte de nuestra identidad, y esto lo vemos en su máxima y más contundente expresión cuando, al inicio de la serie, cuando Kovacs es despertado y se le asigna un cuerpo, una niña de no más de 10 años es despertada y su identidad asignada al cuerpo de una anciana. Y todo ello porque sus padres no se pueden permitir otro cuerpo.

Además, al haberse conseguido evitar la muerte y crear una especie mercado de cuerpos para las identidades humanas, las desigualdades aumentan también. La sociedad de Altered Carbon es una sociedad desigual en el más amplio sentido de la palabra: los más ricos son prácticamente inmortales, mientras que los más pobres apenas pueden permitirse un cuerpo que se adapte a sus necesidades. Hay gente, como el propio Laurens Bancroft, que puede permitirse vivir durante cientos de años, mientras otras personas mueren en los suburbios de las principales ciudades.

A esta ambientación, por supuesto, le acompaña una cinematografía impecable que, una vez más, recuerda a la de Blade Runner. Resulta impactante e hipnotizador observar muchos de los planos que se usan en la serie, cómo están tratados e iluminados y lo que se quiere decir en cada uno de ellos. El concepto de “una imagen vale más que mil palabras” es aplicable a muchos de los planos de Altered Carbon.

Pero, por supuesto, una buena cinematografía y una buena ambientación no son el único elemento que hace de un producto algo bueno. Para que algo sea considerado como bueno, como rompedor, tiene que tener alma; y el alma de Altered Carbon brilla con luz propia.

A lo largo de la serie, no sólo vemos escenarios impresionantes o planos espectaculares, también observamos diversas personalidades en los protagonistas de la serie. Sin entrar en spoilers, vemos cómo detrás de la máscara de tipo duro de Kovacs hay mucho más, hay un hombre que ha vivido numerosas experiencias que le han marcado de por vida y que le han hecho mostrarse como se muestra ante los demás. Al igual que vemos que la obsesión de Ortega por Kovacs guarda un importante motivo, y cómo este motivo hace que Ortega se comporte como se comporta con Kovacs y cómo evoluciona la relación entre ambos a medida que avanzan los capítulos. En Bancroft, por ejemplo, de quien vemos que ostenta su poder y su riqueza sin ningún tipo de mesura, descubrimos a un hombre con muchos más problemas y secretos de los que nos imaginábamos al inicio de la serie.

Cada personaje nos sorprende a su manera y nos deja ver un poquito más de él o ella a medida que nos adentramos más y más en la historia de Altered Carbon. Y es que Altered Carbon goza de buena salud en materia de personajes, siendo cada uno de ellos único y sorprendente a su manera. Mención especial a Poe, la IA dueña del hotel en el que se aloja Kovacs durante la serie, y que me parece uno de los personajes más interesantes y llamativos de la serie.

Como ya habréis adivinado, en Altered Carbon no sólo se toman los conceptos visuales relacionados con la ciencia-ficción y el cyberpunk, sino que se lanza al aire un gran número de preguntas relacionadas con la condición humana, la inteligencia artificial, las desigualdades sociales y la decadencia de gran parte de la sociedad para el ascenso de unos pocos. Todos estos conceptos, difíciles de tratar, son conceptos que muchas veces se obvian en obras de ciencia-ficción en favor de contar la historia, pero en Altered Carbon no son olvidados en favor de la narrativa, sino que se incorporan a la misma.

Resulta también llamativo ver cómo los propios creadores explican conceptos como la violencia o la desnudez de las que hace gala la serie, usando como principal argumento la pérdida de importancia del cuerpo humano como símbolo de identidad. Esto lo vemos en su mayor expresión en una pelea a muerte entre casados que compiten por conseguir un cuerpo mejor del que tienen. En la salud y en la enfermedad, decían.

Es interesante ver cómo a lo largo de la serie los personajes evolucionan, sus relaciones cambian, y descubrimos mucho más del iceberg que es Altered Carbon. El ritmo de la serie también evoluciona, acelerándose conforme llegamos al tramo final de la misma, y esta evolución en el ritmo le sienta genial para presentarnos todos los elementos que la componen y crear un todo al que dotar de identidad y alma. Hay capítulos que son más descriptivos, en los que podemos observar cómo funciona la sociedad de la serie de Netflix; capítulos más rápidos, en los que la acción toma el papel protagonista; y, para mí los mejores, los capítulos que tratan situaciones que realmente te sorprenden o te hacen pensar: giros en la trama, intenciones ocultas, tortura… Todos esos capítulos se dan la mano para crear un producto redondo para la plataforma de streaming.

En definitiva, Altered Carbon se ha convertido, por méritos propios, en uno de los productos más redondos e interesantes producidos por Netflix. Como serie de ciencia-ficción, quizá sea demasiado hardcore para gente que busca algo más light, con menos carga moral, emocional y ética de la que tiene la serie, pero para los amantes de la ciencia-ficción, puede convertirse en una obra de culto. Por aquí, un servidor reza para que haya más temporadas, ya que quedan aún un par de libros más de Richard K. Morgan basados en el universo de Altered Carbon por adaptar. [95]

  1. Gran análisis Javier!

    Yo soy muy aficionado a la ciencia ficción, tanto escrita como en TV, y he de decir que Altered Carbon no solo me ha encantado, si no que creo que puede llegar a ser algo muy grande si no la cagan con la segunda temporada.

    La ambientación esta muy cuidada, los personajes tienen trasfondo y están muy bien estructurados, aunque he de decir que al principio el actor que hace de Kovacs no me acababa de hacer mucho, acabas queriéndolo por su propio peso. Todo cuaja de maravilla y la premisa del guión es cojonuda. No he leído el libro en el que se basa, la verdad, pero lo haré.

    • Totalmente de acuerdo contigo. Altered Carbon puede llegar a convertirse en un referente de la ciencia-ficción si sigue por el mismo camino que ha abierto esta primera temporada. ¡Esperemos a ver si hay segunda y con qué nos sorprenden!

  2. Un análisis cojonudo, Javier.

    A mí también me mola todo lo que huela a ciencia ficción, pero no uso Netflix. La poca tele que veo es alguna peli o serie en Movistar y especialmente el deporte; en abierto algún “desinformativo” 15 minutos comiendo y ya.

  3. He visto 7 capítulos y se empieza a desinflar para lo que me estaba gustando – presentación del mundo, personajes, etc. Todo lo del flashback me parece un coñazo, para mi con diferencia lo mejor es el prota cuando está perdido y el mundo se lo come. Y lo mejor de lo mejor es la IA del hotel, es una pasada.

    • Ahí tengo que discrepar. El flashback aporta mucho al trasfondo de Kovacs y de su vida pasada, así como a la lucha de los “envoys” contra el Protectorado. En cuanto a lo de Poe (la IA del hotel), no puedo estar más de acuerdo.

      • Sí, aporta mucho a la historia, pero es que a mi lo que me atrae no es su pasado, sino lo que es hoy en día y la estética, sobre todo, del mundo en el que vive. Pero sí que es innegable que para hacer avanzar el argumento hay que buscar un apoyo.

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