Análisis de INMOST. Viajando por los caminos del dolor

INMOST ha llegado a Apple Arcade y debo admitir que el juego me engaño. Sus gráficas 8-bits me hicieron pensar que se trataba de un Metroidvania, pero al final resulta siendo un juego de exploración, con un fuerte énfasis en la historia y con un poderoso mensaje acerca de la personas y su forma de llevar el dolor.

INMOST

Tres personajes, tres historias

En INMOST vamos a conocer la historia de tres personajes, una niña, un adulto y un guerrero. Cada uno con habilidades diferentes y cada uno con una manera particular de llevar el dolor. La niña se encuentra encerrada en una casa, solamente puede escalar. El adulto recorre un castillo y puede saltar, esquivar y hacer uso de ciertos objetos. El guerrero se encuentra en otro mundo, donde puede atacar y a falta de salto cuenta con una ganzúa.

Esa diferencia de habilidades le da un toque muy interesante a las mecánicas de juego y la manera como se cuenta la historia. El centro de todo esto es el adulto y este, al no tener la posibilidad de atacar, debe buscar refugio cuando los enemigos atacan, en especial los cazadores.

El caso del guerrero es donde más sentimos el poder, nada se entromete entre este personaje y su cometido. A medida que lo consume la oscuridad, se vuelve más fuerte. En el caso de la niña, su historia se centra más en explorar todos los rincones de su casa.

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Que lo visual no te engañe

Ya lo decía yo al inicio. INMOST me supo engañar y nunca pensé que se tratara de un juego con una temática tan potente. Las historias de los tres personajes en algún momento se unen y nos llevan a descubrir su relación, pero el hilo conductor es uno, el dolor. Ya dicen que cada persona lleva este sentimiento a su manera y esto es lo que explora el juego.

Sea representado en un demonio, el escalar una montaña o el tener un amigo imaginario que nos haga compañía. El apartado gráfico del juego, que puede parecer muy simple a la vista, logra reflejar todo ese tipo de situaciones y llenar de sentimientos a medida que se van revelando más misterios.

Todo esto viene acompañado por un apartado musical excelente. Cada tonada nos mete mucho más en sintonía con los hechos. Lo mejor es jugarlo con cascos, ya que de esta manera la aventura es mucho más inmersiva y se disfruta aún más la historia.

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Descubriendo el mundo

Este título también nos propone retos. Tenemos algunos acertijos, bastante sencillos, pero también podemos ir encontrando almas en diferentes rincones del lugar. Una vez completamos cierta cantidad, una bruja nos va a contar historias de lo que ha sucedido en el sitio. Esto puede alargar la vida del título, aunque no mucho. Al final estamos frente a un juego de aproximadamente cuatro horas de duración.

Claro que INMOST tiene puntos negros. Los últimos capítulos del juego son simplemente cinemáticas, no interactuamos para nada y pienso que le quita ritmo. De igual manera la historia de la niña por momentos es tediosa, lenta y repetitiva. Los controles tampoco responden muy bien por momentos, en especial cuando se junta la posibilidad de escalar y tomar un objeto al mismo tiempo.

Conclusiones

Hidden Layer Games, en conjunto con Chucklefish nos han regalado un juego con un fuerte componente emocional y que toca un tema que no es tan sencillo, como es el caso del dolor. Los 8-bits no son ningún impedimento para narrar la historia y las mecánicas repartidas entre los tres personajes otorgan mucha variedad al título.

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A esto se le suma un apartado sonoro espectacular, repleto de tonadas que complementan los hechos que vemos en pantalla, dándole color a todo lo que está sucediendo. La duración puede ser poca, pero creo que es lo suficiente para lo que el equipo de desarrollo quería contar.

Los únicos peros que le veo son alrededor los controles y ciertos momentos donde la historia centra en la niña son lentos y repetitivos, pero de resto, creo que INMOST es un juego muy entretenido, que además sigue demostrando el potencial de Apple Arcade y el uso de dispositivos móviles en el mundo gamer, acompañado de un mando claro está.[80]

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