Análisis de King of Thieves para iOS

En King of Thieves, un ladrón desbocado que se mueve cual Super Meat Boy debe robar tesoros de otros jugadores al estilo Mighty Quest for Epic Loot. ¿Lo conseguirá? Depende de vosotros si tenéis a mano un iPhone o iPad y ganas de invertir un rato en este título free-to-play.

ZeptoLab dio un pelotazo impresionante con su juego de 2010 Cut the Rope, que ha tomado por asalto una legión de dispositivos en todo el mundo. La joven compañía, fundada hace cinco años por dos gemelos rusos autodidactas, los Voinov, busca en esta ocasión alejarse de su exitosa fórmula y de Om Nom para crear una idea completamente distinta, si dejamos de lado que ambos son juegos de habilidad 2D con un toque, más o menos acusado, de puzzle.

El corredor incansable
El concepto del que parte King of Thieves es muy interesante, y bebe de varias fuentes distintas que nunca se habían puesto juntas para alimentar un único título. Aquí, los jugadores encarnan a un pequeño ladrón saltarín que debe hacer dos cosas: montarse mazmorras donde acumular gemas que los demás no puedan robar y atacar los escondrijos de otros para hacerse con sus piedras. King of Thieves es casi completamente multijugador, y de hecho requiere una conexión estable solo para entrar a trastearlo. Así pues, aunque las partidas sean por lo general muy cortas, despedíos de jugar en un sitio con poca señal.

El ladrón al que controlamos solo puede correr hacia delante y saltar cuando tocamos la pantalla. De esta forma, tendremos que colarnos en mazmorras de otros jugadores y en las de la campaña para un jugador para llegar hasta el cofre del tesoro, que puede contener dinero y nuestras tan adoradas gemas –o no.

Superar niveles del propio juego sirve para conseguir mejores canteras de gemas, que dan mejores piedras cada cierto tiempo, y para desbloquear nuevas mazmorras, requisito indispensable para seguir jugando. ¿Por qué? Porque mejorar las joyas requiere introducir algunas de las que ya tenemos en una especie de tótem de piedra, que se rompe tras varios usos. Una vez destruido, tendremos que mudarnos a un nuevo escondite si queremos seguir acumulando piedras preciosas.

Tótem de King of Thieves

A todo esto, ¿para qué quiero yo gemas?
Buena pregunta. Las gemas nos dan más puntos cuanto mayor es su nivel. Si acumulamos muchos puntos, subiremos puestos en varias ligas, pasando a la siguiente si terminamos la actual entre los primeros puestos. Nuestro inventario es limitado, así que unir varias piedras en una suele salir muy rentable… si no nos roban alguna de ellas antes de completar el ritual. Si eso ocurre, siempre quedará la venganza.

Pero hay dinero, ¿no?
En efecto. Está el oro, que se obtiene en nuestra propia mina y al superar niveles como atacante. Sirve para comprar trampas mejores, aumentar el nivel de las que ya tenemos y mejorar nuestras defensas en general. También hay una moneda Premium, que podemos conseguir pagando por ella o en el propio juego en menor cantidad. Sirve para todo lo que sirve el oro y para algunas cosas más, como reducir tiempos de espera, agilizar procesos y conseguir una defensa de primera en la mazmorra. En definitiva, ayuda mucho.

Aun así, hay una buena noticia: las defensas de nuestra base, aunque limitadas a las tres opciones que nos ofrece el juego –la asequible, la carísima y la de pago– pueden moverse y ajustarse para crear una trampa casi perfecta. El único problema es que, para validar nuestra pesadilla, tendremos que superarla nosotros mismos dos veces seguidas, asegurándonos de que la dificultad de un nivel se ajusta hasta cierto punto a la habilidad del jugador que lo ha creado. Si el propietario de una mazmorra es poco habilidoso, sus atacantes lo tendrán más fácil.

Mazmorra de King of Thieves

Lo malo: cerraduras y pociones
Lo peor del título se resume en dos palabras. La primera es “cerraduras”. El primer obstáculo a la hora de atacar una mazmorra en King of Thieves es la puerta, y en este juego todas están llenas de cerraduras. En principio, la que abre la puerta puede ser cualquiera de ellas. Probar gasta nuestras ganzúas, que se regeneran aproximadamente cada hora.

El bajón que esto provoca es evidente, sobre todo en el modo campaña, donde las cerraduras son muchas, costosas e irritantes hasta el punto de hacer dudar de su aleatoriedad. En ocasiones gastaremos todas las ganzúas, esperaremos un rato hasta tener algunas más y las volveremos a gastar sin llegar a abrir la puerta. Por suerte, las cerraduras que hemos eliminado se quedan así y además podemos ganar algunas ganzúas extra viendo anuncios, pero no es un sistema muy agradable para quien elige no pagar.

La segunda palabra es “pociones”. En ocasiones, las odiosas cerraduras dejarán al descubierto una moneda premium o una poción, que también podremos obtener haciendo rituales con varias gemas del mismo tipo. Las pociones sirven para dar ciertas ventajas a los jugadores atacantes. Especialmente desagradable para el defensor resulta la que desactiva alguno de los monstruos de la mazmorra, convirtiendo la intrusión en un paseo. Si amas la habilidad por encima de todas las cosas, di no a las pociones. Si no, en realidad tampoco pasa nada; solo generarás algo de odio extra en tu víctima.

Puerta en King of Thieves

En conclusión, King of Thieves es un título divertido y que engancha cuando el sistema de ganzúas nos permite jugarlo. Tiene algunos elementos irritantes inherentes a casi todo modelo de negocio freemium, pero sigue siendo una propuesta disfrutable sin pagar nada, al menos en las primeras ligas, poco competitivas. Si el jugador quiere pasarse los niveles de la campaña y no le importa esperar, hallará 80 frenéticos puzzles de habilidad más que divertidos de jugar, aunque el meollo de la cuestión seguirá siendo, indudablemente, la faceta competitiva del título. [70]

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