¡Que no te enteras, Flops!

Érase una vez un mundo donde la potencia sin control no servía de nada, donde mirabas a un lado y a otro y veías la palabra exclusivo tatuada a fuego, donde todo era para los jugadores y por los jugadores, previo pago de su importe por supuesto. Un mundo ideal , sin mácula, sin tacha. Un mundo tranquilo, sosegado, que de pronto podría ser molestado por un vil usurpador. (más…)