Análisis de Gods Will Fall, luchando contra el sistema

Clever Beans nos propone con Gods Will Fall una aventura donde un grupo de protagonistas decide levantarse en armas y acabar con los dioses que los han atormentado por años, en un Roguelike muy básico y por momentos repetitivo que no termina de enganchar.

gods will fall

A luchar por lo nuestro

La propuesta de Gods Will Fall es muy simple a nivel de argumento. Una tribu decide enfrentar a unos tiránicos dioses y para ello se embarcan en un viaje a la isla donde estos habitan. Aproximadamente siete son los personajes disponibles, cada uno con estadísticas y armas particulares.

La misión no es otra que ingresar a cada mazmorra y acabar con los dioses, eliminando también otros enemigos en el camino, ya que con esto debilitamos al jefe de turno, haciendo que el enfrentamiento final sea más sencillo. Eso sí, cuando alguno de nuestros guerreros cae, es necesario que otro tome su lugar, desde el principio de la mazmorra y solo podrá ser rescatado cuando el dios sea eliminado.

Unidos por la causa

En Gods Will Fall, cada lugar que visitamos genera emociones en los integrantes del grupo. Dependiendo del lugar algunos subirán sus estadísticas y otros verán las suyas reducidas. el hecho de que algún compañero no regrese con vida, también genera dichas alteraciones. Con esto se busca generar una mecánica de grupo que no termina siendo tal, ya que cada incursión en las mazmorras es individual.

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Dentro del lugar la cosa es sencilla. Tenemos un botón para bloquear, dos para atacar, otro para esquivar y otro para tomar las armas de los enemigos y arrojarlas. De ahí en adelante solo es necesario aprender los patrones de los contrincantes y atacar en el momento justo, hasta llegar al jefe final, un dios, y derrotarlo.

Un mundo por explorar

Desde el inicio tenemos libertad para explorar la isla y escoger a que dios enfrentar. Como le decía antes, cada lugar es diferente en cuanto a ambientación, enemigos y tamaño. Sin embargo, estos no se generan de forma procedural y siempre regresamos al mismo lugar cuando un guerrero muere y otro toma su lugar. De igual manera, a lo largo del escenario, podemos encontrar escritos o artículos a ser utilizados en otras mazmorras, pero nada mas que nutra la trama.

Lo que sí cambia en cada incursión son los enemigos. No siempre encontramos los mismos en el mismo lugar. Sea la cantidad o el tipo, la sensación se novedad cada que ingresamos se nota a nivel de contrincantes. Claro que la diferencia no es mucha y los ataques por momentos resultan siendo los mismos, a pesar de que tengan una skin diferente.

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No todo es pulido

Uno de los problemas que tiene Gods Will Fall tiene que ver con sus controles, los cuales no resultan ser del todo muy pulidos. Me enfrenté a varias situaciones donde el apuntado no funcionaba bien o el esquivar un enemigo me dejaba sumamente vendido a sus ataques. Además, el movimiento, algo tosco, llevó a que algunos de mis guerreros terminaran al fondo del abismo, lo que significa, tener que ingresar con un nuevo personje.

Lo frustrante en esta situación es que al quedarnos sin guerreros, se muestra la pantalla de game over y es necesario comenzar de nuevo. Todos los dioses derrotados vuelven a aparecer y el proceso vuelve a comenzar, esta vez, con un grupo de luchadores diferente.

No está mal en lo visual

Gods Will Fall no es un portento técnico, pero creo que su estilo gráfico le sienta bien, tanto a nivel de escenarios como de enemigos, especialmente los jefes finales, que cuentan con muchos más detalles y elementos particulares que los demás.

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Los escenarios por momentos se notan vacíos, otras veces se ven sobrecargados, pero de igual manera me parece que visualmente generan el impacto buscado y la variedad que el combate y las mecánicas generales a veces no alcanzan.

Conclusiones

Veo en Gods Will Fall un juego de esos que se queda a la orilla, que pudo ser más, pero parece que experimenta con ciertos elementos a ver cómo funcionan, de ahí esa sensación de no poder mantener al jugador enganchado por lo que va a suceder mas adelante. En mi caso no logró generar una conexión a nivel jugable, a pesar de ser un roguelike básico y manejable.

Los controles también tienen que ver allí. El hecho de no estar tan pulidos genera frustración precisamente en el momento más importante del juego, los combates. No voy a negar que hay buenas ideas, como la alteración de las estadísticas entre partidas o que los enemigos cambian entre cada incursión.

Pero creo que no se explotan de la manera esperada y al final da esa sensación de poder ser más de lo que terminó siendo. Creo que no es un mal juego, es de esos títulos que se les puede dar la oportunidad cuando está disponible en programas como PS plus o Games with Gold.[65]

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