Dave the Diver, qué maravilla

Con el tiempo me he dado cuenta que es más fácil conectar con videojuegos con propuestas directas que con títulos con propuestas de triple tirabuzón, que empiezan a volar al cabo de 50 horas. Quizá porque no tengo esas 50 horas para cada juego, para empezar.

Si hace no mucho el mundo sucumbió a los pies de Vampire Survivors, un título rabiosamente arcade que es capaz de proporcionar diversión intravenosa desde el minuto 0, hoy tengo que hablar de Dave the Diver.

Lo primero que tengo que confesar es que, a pesar de que yo lo acabo de descubrir, como aquel que dice, el título de Mintrocket se «estrenó» el pasado octubre del 2022. Y pongo «estrenó» entre comillas porque Dave the Diver se puso a la venta en Steam en Early Access, aunque tras echarle cerca de 8 horas yo lo veo sobrado en cuanto a contenido.

Dave the Diver nos propone encarnar a un veterano buceador que se une a unos colegas para montar un bar de sushi en un lugar paradisíaco. Una propuesta que se divide en secciones de juego compartimentadas pero también conectadas entre ellas, algunas de las cuáles se irán desbloqueando a medida que vayamos jugando. Uno de los bloques más importantes es el submarinismo en si.

En esta sección del juego deberemos pescar peces para luego llevarlos al bar de sushi y que el cocinero pueda preparar las recetas. Mientras lo hacemos, podremos recoger otros elementos que nos permitirán mejorar el equipamiento o completar misiones secundarias, repartidas de forma original a lo largo y ancho de las apps de nuestro teléfono móvil. Me gustaría destacar explícitamente el acierto de diseño que me parece que no haya barra de energía, sino únicamente el nivel de oxígeno, que decrecerá a pasos agigantados al sufrir daño Dave.

En el bar de sushi, además de servir y recoger platos, deberemos ir confeccionando la carta diaria, a la vez que podremos ir desbloqueando recetas gracias a alcanzar popularidad en redes sociales, redecorar el local o contratar empleades que nos ayuden a lidiar con el torrente de clientes. Un buen número de actividades que, aunque pueden llegar a parecer demasiadas al ser presentadas de golpe, acaban asentándose y encontrando su lugar en un flow de partidas casi perfecto.

El paso de las horas del día, marcado por la ejecución de actividades, dictará las posibilidades de juego que tendremos y a qué sección podemos saltar en ese momento. Por ejemplo, al principio del juego, solo podremos bucear de día, mientras que el bar de sushi solo abrirá por la noche.

No hace mucho – o quizá sí – todos los videojuegos eran como Dave the Diver. Carismáticos, sin aspamientos, cortita y al pie. Esos tiempos ya pasaron, pero, por fortuna, hay compañías, como Mintrocket, que se atreven a mirar atrás y siguen lanzando maravillas para que nos las podamos fumar con muchísimo gusto. [90]

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