Total War: Three Kingdoms puede suponer un gran salto en la saga

Apenas quedan unos días para el lanzamiento de la muy esperada nueva entrega histórica de la saga de estrategia de PC. Tras unos 5 años de desarrollo, podemos decir que tiene muy buena pinta.

La nueva entrega de Total War

Cuando comenté el anuncio de Total War: Three Kingdoms hace más de un año, dejé claro que la época de los Reinos Combatientes en la que se ambienta el juego me ponía los dientes larguísimos. Es más, como arduo fan de la cultura oriental prácticamente desde Shogun 2 (2011) que no le tengo tantas ganas a un juego de Creative Assembly.

Pero es bien sabido que últimamente los juegos de estrategia deben hacer algo más allá de simplemente cambiar una ambientación para destacar. La comunidad exige nuevas mecánicas, mejoras de la inteligencia artificial o de la interfaz y un servicio multijugador que esté a la altura del lanzamiento. Y puestos a pedir, el mínimo de bugs posibles.

Así que Total War: Three Kingdoms tiene que cumplir ante unas expectativas bien altas. Pese a que todavía no he podido echarle el guante, sí que he consumido bastantes horas en observar a jugadores profesionales en sus primeras horas frente al juego. Y, quieras que no, algunas cosas me han llamado la atención positivamente.

Un apartado audiovisual de maravilla

En ese sentido, lo primero que te entra por los ojos es el aspecto gráfico. Se ven claras mejoras en el aumento de calidad en las texturas, el uso de efectos visuales y los detalles de las sombras. También me han llamado la atención lo bien representadas que están las unidades de la época – aunque habrá que esperar a que algún historiador comente su nivel de fidelidad – pero sin duda con lo que me quedo es con el mapa de campaña.

Es sencillamente precioso, alojando una China del Siglo V antes de Cristo con una presencia exhuberante de la naturaleza y un uso de los colores con una paleta viva y luminosa. También me he enamorado del uso del efecto de la tinta a la hora de ir revelando progresivamente la niebla de guerra. Toda una delicia para los ojos que espero que mi ordenador sea capaz de gestionar.

Finalmente, y a falta de catar de primera mano un gameplay que espero que esté en mejor estado comparado con el de Rome II (2013) – y cuyo uso de las unidades de «héroe» me tiene con una ceja arqueada – el apartado que más me ha convencido ha sido el sonoro. El voice acting de los actores chinos y la onírica banda sonora te meten de lleno en la época. Toda una gozada de inmersión que hace creíble el escenario.

¿Será un producto redondo?

Nuevamente, la gran duda que sigue alojando el juego es relativa al gameplay. Ver la evolución y las mejoras del sistema de batallas de primera mano, y si el mapa de campaña es consistente y resulta entretenido pasando las horas. Pero a nivel visual – ya sea gráfico como la interfaz – y a nivel sonoro, Total War: Three Kingdoms promete ser lo más álgido de la saga. Veremos qué tal.

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