Candidato GOTY 2017: Cuphead

Si tuviera que elegir un GOTY sin duda sería Super Mario Odyssey. Son tantas las cosas que hace bien y tantas las posibilidades que ofrece que se lo merece con creces. Pero voy a escribir sobre Cuphead, otro de mis preferidos de este año, ya que aún no he hablado sobre él en esta casa.

Bonito por fuera y por dentro

Se suele decir que hay dos tipos de juegos: los que se centran en la jugabilidad pura y dura (Mario Kart, Super Meat Boy) y otros van más allá y exploran el concepto de videojuego como arte (Heavy Rain, Papers, Please). Cuphead viene a ser una mezcla de ambos enfoques. Cuando lo vi por primera vez en un lejano E3 me maravilló por su dirección de arte. Esos gráficos procedentes de los dibujos animados clásicos de los años 30 fueron el principal reclamo para que sintiera curiosidad acerca del título del Studio MDHR. Para haceros una idea, es como si los creadores del juego hubieran viajado desde 1930 hasta nuestros días y hubieran desarrollado Cuphead. Son numerosos los detalles: La canción del menú principal, el diseño de personajes, las burlas de los bosses, sus ataques, los planos usados… todo viene desde el pasado con amor.

Lo mejor de todo es que los diseñadores saben que están haciendo un videojuego y no se olvidan de ello en ningún momento. En esencia, se trata de un boss-rush hecho con mucho amor. Y es de esos juegos desafiantes, como pocos hoy en día. Cada uno de los jefes, desde el más sencillo hasta el último, te hará sudar la gota gorda. Y no por los controles, que son tremendamente responsivos y bien diseñados, sino porque son realmente difíciles. Tocará aprender poco a poco los patrones del enemigo y esquivarlos, saber qué habilidades van mejor en un determinado enfrentamiento, cuándo y qué ataques especiales ejecutar… todo funciona a la perfección como si de un engranaje complejo se tratara.

Mejor en compañía

Y aquí no acaba la cosa. Cuphead tiene un amigo del alma llamado Mugman. Eso significa que podremos en todo momento jugar en modo cooperativo dos jugadores. ¿Ventaja? ¿Desventaja? Eso depende del que juegue. Lo que está claro es que es una experiencia que merece la pena compartir en compañía. Para mí, se trata del título perfecto para meter en una máquina arcade dado su enfoque. Bonito y divertido, no se puede pedir más.

Sin duda, para mi el Indie del año, que incluso se atreve a plantarle cara a los más grandes. En un año normal probablemente hubiera obtenido el GOTY. Pero es que no es el caso. Se trata de un año excepcional en el que hemos visto nacer una consola con los mejores títulos de Nintendo en años, la mejor Guerrilla Games que hemos visto nunca, el Battle Royale que ha arrasado Steam y mogollón de títulos sorprendentes. Y el futuro pinta aún mejor, ya veréis.

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