¿Puedo quedarme a vivir en The Cosmic Wheel: Sisterhood?

Tras leer la reseña de The Cosmic Wheel: Sisterhood a cargo de Vex, me entraron muchísimas ganas de jugar a lo último de Deconstructeam. Ya lo he hecho, me ha durado poco más de 7 horas, y ha sido acabarlo y ya echarlo de menos.

El estilo narrativo de The Cosmic Wheel: Sisterhood no tarda en dejarte claro que todo depende de ti. Que cada decisión que tomes es trascendental, y que tienes que ir con los pies de plomo antes de decidir qué es lo que quieres hacer a continuación.

Esta premisa, que parece tan socorrida, tan de Telltale Games, aquí, en The Cosmic Wheel: Sisterhood adquiere una dimensión sentimental, trascendental, empática. Aquí tú eres la bruja protagonista y todo lo que sucede es responsabilidad tuya. Esa carga en ocasiones se nota cada vez más pesada, pero ese peso a veces se percibe como algo positivo y otras como un peaje que hemos pagado por haberla fastidiado previamente.

The Cosmic Wheel: Sisterhood te deja un poso de serenidad pero también de curiosidad por saber si hubiéramos podido jugar una run lo suficientemente perfecta como para que los peros no fueran trágicos. Una run en la que hubiéramos podido desbloquear todos los logros. Al menos los del juego, porque el logro de haber tenido la suerte de haber disfrutado de una aventura excepcional, ese ya lo he conseguido.

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