Los videojuegos y la zona de confort

Nunca he sido un fan o jugador asiduo de los juegos de móvil. Es más, desde siempre me he considerado un jugador clásico, de esos que disfrutan de una buena historia, una buena jugabilidad o cualquier buen pretexto para pasarse horas y horas disfrutando de una experiencia que siento que está hecha para mí.

Persona 5

La evolución del medio

No obstante, esta visión mía de los videojuegos ha cambiado bastante en los últimos años.Si me preguntáis por mi videojuego favorito, muy probablemente me veáis dudando si responder The Legend of Zelda: Ocarina of Time, The Witcher 3: Wild Hunt, Mass Effect 2, Final Fantasy X… No tengo un claro ganador en este aspecto, ya que todos y cada uno de los juegos que me han llegado a la patata me han marcado de una forma u otra, pero siempre a su manera.

Es por eso que no puedo ponerme a comparar Persona 5 con Pokémon Oro, por ejemplo. Y no sólo porque se trate de dos juegos distintos en muchísimos aspectos (aunque parecidos en otros), sino porque son juegos que han significado algo para mí en dos épocas muy distantes de mi vida. Soy de los que opinan que los juegos para las personas pueden ser como los tatuajes: para cada persona puede significar algo distinto o, simplemente, puede gustarle y punto.

No me gusta hablar por todo el mundo, peor creo firmemente que cada jugador y jugadora tiene sus juegos especiales, esos que le han hecho llorar, reír o ambas, y como estas emociones otro sinfín de ellas. Yo, personalmente, he jugado a títulos que me han dejado con un nudo en la garganta y las lágrimas asomando por el borde de los párpados y a títulos con los que me lo he pasado tan bien que he olvidado que existe una vida real con personas de carne y hueso. Por supuesto, también está el extremo opuesto: títulos que no he podido acabar, que me han decepcionado o que, simplemente, no me ha apetecido jugar en un punto concreto de mi vida.

Es por todo esto que es complicado elegir un título sobre el resto como también lo puede ser salir de tu zona de confort. A todos nos gusta estar en nuestra zona de confort, es donde más cómodos estamos y donde más arropados nos sentimos. La zona de confort es nuestra cama en un domingo lluvioso de diciembre con la tele puesta viendo nuestra serie favorita. Es algo que resulta tan satisfactorio que no queremos salir de ella. No obstante, también es verdad que si no salimos de nuestra cama nos perderemos un montón de cosas, no conoceremos a muchas personas y no lograremos cosas con las que ni habíamos soñado. Bien, pues más o menos así considero yo a mi forma de ver los videojuegos en el pasado. ¿Salir de mi zona de confort y probar algo que puede no gustarme? ¿Para qué?

Yakuza Kiwami 2

La magia de lo desconocido

Precisamente, salir de nuestra zona de confort es lo que nos permite conocer y experimentar cosas nuevas. Pongo un ejemplo rápido y personal que se me viene a la cabeza: la saga Yakuza. Una saga bastante longeva de la que había oído hablar y que nunca había probado porque, simplemente, me daba pereza o no me llamaba; no recuerdo la razón exacta. De repente, llegó el día en el que decidí jugar a Yakuza 0 con motivo de su lanzamiento en PS4 y, de buenas a primeras, me convertí en fan de la saga. Tengo pendiente acabar Yakuza Kiwami 2 y, en cuanto salga la versión remasterizada de los Yakuza 3, 4 y 5, allé que iré.

Realmente, no es tan difícil salir de la zona de confort. Es, más o menos, un procedimiento de prueba y error, ya que puedes salir de ella para probar algo que no habías probado antes y, si no te gusta, siempre tienes la opción de volver al calor de tu cama. Es más, puede que hasta que eso que pruebes fuera de tu zona de confort acabe gustándote tanto que termine por entrar contigo a la cama. ¿A quién no le gusta una manta suave en ese domingo lluvioso? Es por ello que nuestra zona de confort puede ampliarse siempre que no tengamos miedo a salir de ella.

Amantes de géneros

He conocido a mucha gente que sólo juega un tipo de juegos. Puede ser cualquier tipo, desde MOBAs como League of Legends o DOTA 2 hasta MMORPGs como Final Fantasy XIV o World of Warcraft.

La lista puede ser interminable, y el número de personas que se dedican únicamente a este tipo de juegos es bastante alto. Lo mismo pasa con las grandes producciones AAA: hay una gran cantidad de gente que sólo juega aquello que más visibilidad tiene. ¿A que conocéis a mucha gente que haya jugado a God of War o a The Last Of Us? Y seguro que son más que los que hayan jugado a Hollow Knight o VA-11 Hall-A: Cyberpunk Bartender Action, ¿verdad? El problema nace, en un gran número de ocasiones, de esa comodidad ofrecida por la zona de confort. Aparte, por supuesto, de la enorme diferencia de visibilidad entre unos y otros.

Dex

Si echamos un vistazo a los títulos más jugados en Steam actualmente, por ejemplo, nos encontramos con pesos pesados como DOTA 2, Counter-Strike: Global Offensive y PlayerUnknown’s Battlegrounds ocupando las tres primeras posiciones, seguidos de gigantes como Grand Theft Auto V, Monster Hunter: World o Football Manager 2019. Seguro que habéis oído hablar de todos estos juegos, pero si os menciono títulos como Detention, Dex o Dreamfall Chapters, probablemente hayáis oído hablar de ellos muy de pasada o, directamente, ni los conozcáis. Y los tres son títulos realmente buenos, distintos y originales.

Mejor si familiar

Precisamente, este es el problema que veo con las zonas de confort, que, por cierto, pueden aplicarse a videojuegos, a cine, a series o a la vida en general: la perezosa comodidad que ofrece lo conocido. Nos dejamos guiar por ese dicho de “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”, pero ese dicho es una absoluta tontería. Todos nuestros gustos y placeres han venido por probar cosas que no habíamos probado antes. No podemos dejarnos guiar por la mentalidad de niño que a veces se apodera de nosotros y nos lleva al “no me gusta” sin siquiera haberlo probado.

Marvel Strike Force

Los prejuicios con los móviles

Al principio de este texto, hablaba de que yo nunca he sido un jugador orientado a los juegos de móvil. Es cierto que había probado muchos, y algunos de ellos, como es el caso de Monument Valley, me habían parecido una pasada, pero nunca ponía el suficiente entusiasmo como para que algo me gustase. Sin embargo, hace algo así como un año descubrí Marvel Strike Force, un juego de móviles basado en los superhéroes de Marvel que permite a los jugadores hacer equipos y subirlos de nivel para avanzar en diferentes misiones, campañas e, incluso, guerras con alianzas que se forman en el juego entre jugadores. Y la verdad es que he estado jugando desde entonces.

El caso de Marvel Strike Force no ha sido el único, ya que tuve una época en la que estaba bastante viciado a Hustle Castle (que, he de decir, fue sustituido por Marvel Strike Force), y eché bastantes horas en él como también lo hice en el Fallout Shelter. Además, como la oportunidad que di a Pokémon GO no fue a más, principalmente porque donde me muevo no suele haber mucho tránsito de Pokémon, he decidido ahora probar Pokémon Masters y, sinceramente, me está encantando. Probablemente, el Javier del pasado mire al de ahora y ponga cara de no entender nada, pero si pudiera hablar con él le diría que salir de la zona de confort es bueno siempre, porque así puedes saber si algo te gusta de verdad o, si no, siempre puedes seguir rascando.

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