Inception (Origen) ¿obra maestra o taquillazo de verano?
No entendía el hype que generó Inception en mucha gente antes de su estreno y antes incluso de saber apenas nada de ella, y ahora tras ver la película y varios días de maceración en mi memoria, sigo sin entenderlo. Quizás el secreto radique en la incógnita inicial del producto (what is Inception?).

Voy a tratar de no alargarme porque sinceramente, el producto, creo que no lo merece. Diciendo esto ya doy una pista por donde van los tiros por si alguien lo considera oportuno.
Sirvan estos dos primeros párrafos de introducción y advertencia, sobretodo de advertencia “antihype” para quién aún no haya visto la película por si desea detener la lectura en este punto. La inteción de esta “crítica” no es la de “influir” si no la de dar otro punto de vista.
Christopher Nolan es un buen director, no hay duda, aunque a mi modo de ver sobrevalorado por películas de demasiado presupuesto que capan la creatividad (que no el artificio). Pero vale que es bueno en la dirección, un experto en montaje, ritmo narrativo (no en esta ocasión por un metraje excesivo), atmósferas y personajes torturados, vale que Origen cuenta con unos efectos especiales abrumadores, no porque no se hayan visto nunca, si no porque se aplican, paradojicamente, de forma y sobre elementos realistas con determinadas licencias para el espectáculo, vale que cuenta con una estrella de la talla de Leonardo Di Caprio, que aunque no es aquel niño/adolescente que a todos nos maravilló en la, esa sí, sobresaliente ¿A quién ama Gilber Grape?, es un actor de garantías.
Bien, los elementos están servidos, el truco final montado pero resulta que el rizo, es excesivo, la trama en el fondo maquillada, simple y disfrazada de diferentes “niveles” de profundidad y datos donde nunca unos sueños han sido tan poco oníricos y con tantas armas de fuego y ejércitos. Pocas veces hemos visto un elenco de actores que acompañan a la estrella principal en sus desventuras tan “pobre” y carente de personalidad. Ni siquiera la breve aparición de los ya habituales de Nolan, Michael Caine y Cillian Murphy (el cual ofrece su peor cara en estas superproducciones) salvan unas actuaciones del resto simples y rozando la mediocridad de las charangas 11, 12 y 13 de Ocean (al menos aquellas eran divertidas al principio y sobretodo sin pretensiones).
La “base” de Origen, no voy a llamarlo plagio, cada uno que saque su propia opinión después de ver ambas, es sin duda la gran Paprika de Satoshi Kon. Todo se parece demasiado, pero la gran y fundamental diferencia entre las dos películas es que esta última, además de fresca y arriesgada, sí mantiene el onirismo, sí muestra lo que uno se puede esperar del mundo de los sueños no del mundo made in Hollywood. Aquí lo dejo.
Nolan se apropia de ideas ya vistas en otras películas o libros llevándolas a su “universo” de un modo bastante regular y cogido con pinzas (no hablan mucho del “como” pero lo hacen demasiado del “donde”). Yendo a lo más obvio, es imposible no acordarse de The Matrix viendo Origen, de su ciudad, de sus rascacielos, de las clases de “adaptación” y aprendizaje, de la pulcritud de todos los elementos que capta la cámara, de los “men in black”, hombres trajeados y repeinados en frenéticas persecuciones y coreografías de peleas y disparos, de esa realidad alternativa en esta ocasión sueños, de la manipulación de esa realidad con la ayuda de un equipo (¿realmente he oído la palabra “constructor” ?).
Pero no solo guarda, llamémoslos, “parecidos”, con Paprika y The Matrix, también con la realidad y la idea de The Thirteenth Floor, con el limbo y la trama amorosa llena de culpa de Más allá de los sueños, o realidades alternativas de variadas obras también del mundo de la literatura. Por ello, o muy poco cine ven los entusiastas, o muy poco leen para decir que Origen es original, refrescante, única, obra de arte. No es la primera película que juega a confundir, a mezclar las piezas del puzzle, que cosas son recuerdos, y que cosas son pesadillas, en definitiva, que es real y que es fantasía.
A la hora de mostrarnos la ficción, Nolan, para explicarla, ha caído en la tentación de algo ya muy manido, el crear un personaje “virgen” como nosotros en el universo al que nos vamos a adentrar (en esta ocasión el de Ellen Page) o explicar una y otra vez a otros detalles que ya conocen pero nosotros no (“trucos” narrativos similares a las típicas frases de las telenovelas, pensamientos propios en soledad de un personaje comentados en voz alta cuando realmente esta dirigiéndose al espectador). De este modo, tratándonos de ingenuos o “incapaces”, lo que el guión hace de un modo sencillo, es “mascarnos” los detalles o parte de los “elementos” de este universo. Esta simplificación, es otro detalle significativo para considerar ésta como una película dirigida al público asiduo de taquillazos de verano o cine “de palomitas”. Si alguien quiere ver una auténtica fantasía que transmite sensibilidad y arte y donde se recompensa al espectador con multiples sensaciones reales, la puede encontrar en el film de Jaco Van Dormael, Mr Nobody.
En Origen se nos cuentan un sin fin de cosas, que ciertamente unas interesan y otras no tanto, y donde siempre el espectador tiene que dejarse llevar, ser permisivo sobre ciertas informaciones aunque sabemos que no son así, porque lo cierto es que en Matrix nadie ha estado, pero sin embargo todas las noches visitamos los dominios de Morpheo.
Una vez que nos damos cuenta que todo es, gira y responde al propio subconsciente de un personaje, cosa que sucede en la primera media hora, en las primeras escenas si tratamos de buscarles significados, el resto de viaje que Nolan ha preparado me ha resultado francamente un tanto decepcionante y lo que es peor, predecible, como su desenlace, al cual, poniéndonos melindrosos, se le puede sacar una variante.
Al menos pude disfrutar una vez más de la belleza (y pésimo doblaje) de la francesa Marion Cotillard, de varios momentos intensos y sorprendentes (de elegir uno me quedaría con la irrupción del tren y su significado, una idea realmente magnifica que como no, nos explican innecesariamente en esa “simplificación” ya mencionada a la que nos vemos sometidos) y de un espectáculo visual medido hasta el detalle.
Desde luego en un verano cuya cartelera es una de las peores en muchos años en cuanto a calidad, la de Nolan es una buena opción dentro del cine comercial que seguro en unos meses ayuda a vender muchos televisores 3D y reproductores bluray.
Personalmente sigo esperando ese film de Nolan en el que no existan superheroes, elementos fantasticos o de ciencia ficción, estrellas de Hollywood, ni presupuestos exagerados que puedan influir en el producto final para hacerlo más atractivo a las masas. En definitiva, sigo adorando Memento.


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